Este documento discute cómo la educación debe preparar a los estudiantes para la incertidumbre en el siglo 21. Sostiene que una educación para la incertidumbre debe enseñar a los estudiantes a aprender continuamente, a lidiar con la hibridación de disciplinas y con la flexibilidad del tiempo y el espacio en un mundo cada vez más globalizado e interconectado. También analiza las ideas de Manuel Castells sobre cómo las nuevas tecnologías están transformando el tiempo y el espacio, y argumenta que los sistemas educativos deben comprender