Este documento describe la importancia de la sensibilidad y el tacto en la enseñanza. Explica que los profesores deben ser pacientes y comprender la perspectiva de los estudiantes, en lugar de forzarlos o intervenir demasiado rápido. También destaca la necesidad de ser receptivos a las experiencias subjetivas de los niños y tratarlos como sujetos individuales en lugar de objetos.