El Fallo Cadot de 1889 estableció que el Consejo de Estado de Francia es el juez de derecho común para todos los litigios administrativos. Anteriormente, la teoría del "ministro-juez" sostenía que los particulares debían presentar primero sus demandas ante el ministro correspondiente. El Fallo Cadot rechazó esta teoría y reconoció la competencia general del Consejo de Estado para conocer directamente los litigios contra la administración. Esto marcó un hito en la evolución de la jurisdicción contencioso