El imperialismo surgió en 1870 como una carrera entre las potencias europeas para conquistar territorios en África y Asia. Esto se debió a causas nacionalistas, económicas y políticas como la búsqueda de prestigio, nuevos mercados para la industria y materias primas baratas. Gran Bretaña y Francia se repartieron África, imponiendo su control político y cultural mientras explotaban los recursos. Esto tuvo consecuencias negativas para las poblaciones locales como el sometimiento, el hambre y la pérdida