El documento describe el cambio en la concepción de la justicia constitucional en Colombia a partir de 1992, influenciado por el neoconstitucionalismo. Se enfatiza el papel de los tribunales constitucionales como creadores de derecho y la ruptura con la jurisprudencia anterior. Además, se señala que los jueces no solo aplican el derecho sino que también lo interpretan y crean, completando el ordenamiento jurídico.