El proceso de control es la última etapa del proceso administrativo y consiste en verificar el cumplimiento de los objetivos y estándares de la empresa. Existen seis fases del proceso de control: identificación del estándar, medición de resultados, comparación, detección de desviaciones, corrección y retroalimentación. Para establecer un sistema de control efectivo, es necesario contar con objetivos y estándares claros, personal capacitado, y que el sistema proporcione información oportuna para detectar y corregir desviaciones.