El Republicanismo
Corriente de pensamiento orientada a propiciar un Estado de bienestar y
un tipo de gobierno ejercido para satisfacer a la ciudadanía, bajo el
apotegma de que el poder reside en la comunidad o en el pueblo, el cual
puede llegar a delegarlo provisoriamente en sus representantes.
El bonapartismo
El bonapartismo es un sistema político o un conjunto de ideas que,
aunque se basa en la forma de gobernar de Napoleón, es con su sobrino
Napoleón III cuando se cristaliza. Se trata de una especie de sistema de
dictadura popular. No es una monarquía absoluta, sino una especie de
monarquía o pseudomonarquía donde se reconoce la soberanía del pueblo,
aunque no se trate de una monarquía constitucional. Se invoca,
constantemente, al pueblo, a la voluntad popular, a través de los
plebiscitos, fácilmente manipulables.
Cesarismo
El gobierno de Julio César en la Antigua Roma, caracterizado por la
canonización de su liderazgo personal, dio origen a la palabra cesarismo.
Cesarismo (por Julio César) es un concepto utilizado por diversos autores
para definir un sistema de gobierno centrado en la autoridad suprema de
un jefe militar, y en la fe en su capacidad personal, a la que atribuyen
rasgos heroicos. Este líder, surgido en momentos de inflexión política, se
presenta como la alternativa para regenerar la sociedad o conjurar
hipotéticos peligros internos y externos. Por esto este tipo de gobierno
suele presentar algunos elementos de culto de la personalidad.
Habitualmente se considera que sus exponentes clásicos son Julio César,
Oliver Cromwell, Napoleón I, Napoleón III, Otto von Bismarck y Bernardo
O'Higgins
El cesarismo también se caracterizaría por una mayor confianza o
preferencia por las soluciones militares, como la guerra o la imposición de
la voluntad al adversarios.
Populismo
El populismo (del latín populus "pueblo") es un término político usado
para designar a la corriente ideológica que sostiene la reivindicación del rol
del Estado como defensor de los intereses de la generalidad de una
población a través del estatismo, el intervencionismo y la seguridad social
con el fin de lograr la justicia social y el Estado de bienestar.
Política de seguridad democrática
La cooperación militar estadounidense ha ayudado a consolidar la politica
de seguridad democrática en Colombia. Imagen: Visita del expresidente
estadounidense George W. Bush a Colombia.
La política de seguridad democrática en Colombia es una política
gubernamental del ex-presidente Álvaro Uribe Vélez que propone un papel
más activo de la sociedad colombiana dentro la lucha del estado y de sus
órganos de seguridad frente a la amenaza de grupos insurgentes y otros
grupos armados ilegales.
La política de "seguridad democrática" plantea que existe la necesidad de
fortalecer las actividades y presencia de los órganos de seguridad a lo largo
del territorio nacional, y que al mismo tiempo debe ser la sociedad y no
sólo los órganos de seguridad quien debe colaborar para obtener un éxito
militar satisfactorio frente a los grupos armados al margen de la ley, que
lleve a la desmovilización o rendición de sus miembros.
Entre las propuestas mencionadas, se incluye la creación de redes de
cooperantes, el ofrecimiento de recompensas a informantes, la
estimulación de las deserciones dentro de los grupos armados ilegales, la
creación de unidades de soldados campesinos, y el aumento del
presupuesto asignado a la defensa nacional.
La política de seguridad democrática ha permitido que las carreteras
puedan volver a ser transitadas sin temor a que los viajeros sean
secuestrados o caigan en las llamadas Pescas Milagrosas.
Ahora las carreteras están siendo custodiadas por el ejército nacional
permitiendo la movilidad entre diferentes zonas rurales y urbanas de la
población civil. Además, la confianza que genera, ha permitido que la
inversión extranjera vuelva al país.1 Entre algunos hechos sobresalientes,
resultado de la seguridad democrática, se encuentra el rescate de 15
secuestrados en la Operación Jaque, que se encontraban en poder de las
FARC, entre estos 11 soldados, 3 contratistas estadounidenses e Íngrid
Betancourt.2 Al igual que ha llegado a golpear duramente a dicha
organización afectando a varios miembros del secretariado de las FARC
entre ellos está el fallecimiento de "Raúl Reyes" en la controvertida
Operación Fénix3 y el asesinato de "Iván Ríos" a manos de un subordinado
a quien el gobierno pagó una recompensa.4 Igualmente se han
desmovilizado varios miembros rasos de las FARC e incluso algunos
comandantes como lo fue el caso de alias "Karina" quien se entregó en
mayo de 2008.
Críticas y controversias
Una de las críticas de los detractores consiste en que, aunque haya dado
algunos resultados en materia de seguridad, la política de seguridad
democrática se queda totalmente corta a la hora de enfrentar todos los
aspectos del complejo problema de la violencia y del conflicto colombiano.
Otra de las críticas considera que al involucrar a la población civil en la
defensa activa del estado se estaría exponiendo a los civiles a un mayor
grado de la intensidad del conflicto armado, por parte de todos los grupos
armados, incluyendo los abusos que ejecutasen algunos miembros de los
organismos de seguridad.
Una crítica adicional consistiría en que dicha política no sería más que
una versión de la política de seguridad nacional bajo otro nombre. En ese
sentido, se plantea que la política de seguridad democrática tendría
antecedentes en las políticas de seguridad nacional promovidas en
América Latina en las décadas de 1970 y 1980.
El Escándalo de los falsos positivos es como se conoce a las revelaciones
hechas a finales del año 2008 que involucran a miembros del Ejército de
Colombia con el asesinato de civiles inocentes para hacerlos pasar como
guerrilleros muertos en combate dentro del marco del conflicto armado que
vive el país. Estos asesinatos tenían como objetivo presentar resultados
por parte de las brigadas de combate.1 A estos casos se les conoce en el
Derecho Internacional Humanitario como ejecuciones extrajudiciales y en
el Derecho Penal Colombiano como homicidios en persona protegida
Por dicho escándalo han sido destituidos varios oficiales y suboficiales del
ejército3 y el comandante de dicha rama de las Fuerzas Armadas, el
General Mario Montoya, renunció a su cargo y fue nombrado por el
presidente Embajador en República Dominicana,4 5 Dichas revelaciones
han puesto en tela de juicio algunos procedimientos de la llamada Política
de Seguridad Democrática emprendida durante el gobierno del presidente
Álvaro Uribe Vélez
EL REPUBLICANISMO PATRIÓTICO
María Teresa Uribe de Hincapié
El gobierno parece conducirse a través de tres grandes ejes:
1. La desinstitucionalización del aparato público y la despolitización de la
sociedad: Existe una doble tensión entre la voluntad de un presidente por
la eficacia y los resultados rápidos y contundentes, y un aparato
administrativo inorgánico. Para garantizar que sus órdenes se cumplan, el
presidente reemplaza a distintos funcionarios y hace ver la administración
pública como un apéndice suyo. La búsqueda de unanimidad alrededor del
presidente conduce a la muerte de la política. Se cambian viejas lealtades
y formas de participación por representaciones unitarias y arreglos locales.
2. La política militar como modelo de organización social: Con el actual
gobierno se presenta una tendencia a modelar la sociedad desde
parámetros de organización militar. Busca involucrar a los ciudadanos en
asuntos de guerra bajo la idea del ciudadano virtuoso, colaborador con el
bien público; sin embargo, todas estas experiencias se hacen en torno a
prebendas como las recompensas, que no estimulan el interés de los
ciudadanos por el país y muchas veces contribuye a crear enemistades e
insolidaridades.
3. La búsqueda de un fundamento no deliberativo para la conservación del
orden: Esta es la estrategia en el campo de la cultura, para cohesionar a la
sociedad en los mismos términos pensados por el presidente. A nivel
simbólico se juega con la idea de “la patria”, como justificación de la
guerra. Mientras el patriotismo no tiene discusión pues nadie querría ser
un apátrida, con todo, aún no es posible saber cómo este giro simbólico va
a generar identidades con el gobierno y sus políticas.

El republicanismo

  • 1.
    El Republicanismo Corriente depensamiento orientada a propiciar un Estado de bienestar y un tipo de gobierno ejercido para satisfacer a la ciudadanía, bajo el apotegma de que el poder reside en la comunidad o en el pueblo, el cual puede llegar a delegarlo provisoriamente en sus representantes. El bonapartismo El bonapartismo es un sistema político o un conjunto de ideas que, aunque se basa en la forma de gobernar de Napoleón, es con su sobrino Napoleón III cuando se cristaliza. Se trata de una especie de sistema de dictadura popular. No es una monarquía absoluta, sino una especie de monarquía o pseudomonarquía donde se reconoce la soberanía del pueblo, aunque no se trate de una monarquía constitucional. Se invoca, constantemente, al pueblo, a la voluntad popular, a través de los plebiscitos, fácilmente manipulables. Cesarismo El gobierno de Julio César en la Antigua Roma, caracterizado por la canonización de su liderazgo personal, dio origen a la palabra cesarismo. Cesarismo (por Julio César) es un concepto utilizado por diversos autores para definir un sistema de gobierno centrado en la autoridad suprema de un jefe militar, y en la fe en su capacidad personal, a la que atribuyen rasgos heroicos. Este líder, surgido en momentos de inflexión política, se presenta como la alternativa para regenerar la sociedad o conjurar hipotéticos peligros internos y externos. Por esto este tipo de gobierno suele presentar algunos elementos de culto de la personalidad. Habitualmente se considera que sus exponentes clásicos son Julio César, Oliver Cromwell, Napoleón I, Napoleón III, Otto von Bismarck y Bernardo O'Higgins El cesarismo también se caracterizaría por una mayor confianza o preferencia por las soluciones militares, como la guerra o la imposición de la voluntad al adversarios.
  • 2.
    Populismo El populismo (dellatín populus "pueblo") es un término político usado para designar a la corriente ideológica que sostiene la reivindicación del rol del Estado como defensor de los intereses de la generalidad de una población a través del estatismo, el intervencionismo y la seguridad social con el fin de lograr la justicia social y el Estado de bienestar. Política de seguridad democrática La cooperación militar estadounidense ha ayudado a consolidar la politica de seguridad democrática en Colombia. Imagen: Visita del expresidente estadounidense George W. Bush a Colombia. La política de seguridad democrática en Colombia es una política gubernamental del ex-presidente Álvaro Uribe Vélez que propone un papel más activo de la sociedad colombiana dentro la lucha del estado y de sus órganos de seguridad frente a la amenaza de grupos insurgentes y otros grupos armados ilegales. La política de "seguridad democrática" plantea que existe la necesidad de fortalecer las actividades y presencia de los órganos de seguridad a lo largo del territorio nacional, y que al mismo tiempo debe ser la sociedad y no sólo los órganos de seguridad quien debe colaborar para obtener un éxito militar satisfactorio frente a los grupos armados al margen de la ley, que lleve a la desmovilización o rendición de sus miembros. Entre las propuestas mencionadas, se incluye la creación de redes de cooperantes, el ofrecimiento de recompensas a informantes, la estimulación de las deserciones dentro de los grupos armados ilegales, la creación de unidades de soldados campesinos, y el aumento del presupuesto asignado a la defensa nacional. La política de seguridad democrática ha permitido que las carreteras puedan volver a ser transitadas sin temor a que los viajeros sean secuestrados o caigan en las llamadas Pescas Milagrosas. Ahora las carreteras están siendo custodiadas por el ejército nacional permitiendo la movilidad entre diferentes zonas rurales y urbanas de la población civil. Además, la confianza que genera, ha permitido que la inversión extranjera vuelva al país.1 Entre algunos hechos sobresalientes, resultado de la seguridad democrática, se encuentra el rescate de 15 secuestrados en la Operación Jaque, que se encontraban en poder de las FARC, entre estos 11 soldados, 3 contratistas estadounidenses e Íngrid
  • 3.
    Betancourt.2 Al igualque ha llegado a golpear duramente a dicha organización afectando a varios miembros del secretariado de las FARC entre ellos está el fallecimiento de "Raúl Reyes" en la controvertida Operación Fénix3 y el asesinato de "Iván Ríos" a manos de un subordinado a quien el gobierno pagó una recompensa.4 Igualmente se han desmovilizado varios miembros rasos de las FARC e incluso algunos comandantes como lo fue el caso de alias "Karina" quien se entregó en mayo de 2008. Críticas y controversias Una de las críticas de los detractores consiste en que, aunque haya dado algunos resultados en materia de seguridad, la política de seguridad democrática se queda totalmente corta a la hora de enfrentar todos los aspectos del complejo problema de la violencia y del conflicto colombiano. Otra de las críticas considera que al involucrar a la población civil en la defensa activa del estado se estaría exponiendo a los civiles a un mayor grado de la intensidad del conflicto armado, por parte de todos los grupos armados, incluyendo los abusos que ejecutasen algunos miembros de los organismos de seguridad. Una crítica adicional consistiría en que dicha política no sería más que una versión de la política de seguridad nacional bajo otro nombre. En ese sentido, se plantea que la política de seguridad democrática tendría antecedentes en las políticas de seguridad nacional promovidas en América Latina en las décadas de 1970 y 1980. El Escándalo de los falsos positivos es como se conoce a las revelaciones hechas a finales del año 2008 que involucran a miembros del Ejército de Colombia con el asesinato de civiles inocentes para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate dentro del marco del conflicto armado que vive el país. Estos asesinatos tenían como objetivo presentar resultados por parte de las brigadas de combate.1 A estos casos se les conoce en el Derecho Internacional Humanitario como ejecuciones extrajudiciales y en el Derecho Penal Colombiano como homicidios en persona protegida Por dicho escándalo han sido destituidos varios oficiales y suboficiales del ejército3 y el comandante de dicha rama de las Fuerzas Armadas, el General Mario Montoya, renunció a su cargo y fue nombrado por el presidente Embajador en República Dominicana,4 5 Dichas revelaciones han puesto en tela de juicio algunos procedimientos de la llamada Política de Seguridad Democrática emprendida durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez
  • 4.
    EL REPUBLICANISMO PATRIÓTICO MaríaTeresa Uribe de Hincapié El gobierno parece conducirse a través de tres grandes ejes: 1. La desinstitucionalización del aparato público y la despolitización de la sociedad: Existe una doble tensión entre la voluntad de un presidente por la eficacia y los resultados rápidos y contundentes, y un aparato administrativo inorgánico. Para garantizar que sus órdenes se cumplan, el presidente reemplaza a distintos funcionarios y hace ver la administración pública como un apéndice suyo. La búsqueda de unanimidad alrededor del presidente conduce a la muerte de la política. Se cambian viejas lealtades y formas de participación por representaciones unitarias y arreglos locales. 2. La política militar como modelo de organización social: Con el actual gobierno se presenta una tendencia a modelar la sociedad desde parámetros de organización militar. Busca involucrar a los ciudadanos en asuntos de guerra bajo la idea del ciudadano virtuoso, colaborador con el bien público; sin embargo, todas estas experiencias se hacen en torno a prebendas como las recompensas, que no estimulan el interés de los ciudadanos por el país y muchas veces contribuye a crear enemistades e insolidaridades. 3. La búsqueda de un fundamento no deliberativo para la conservación del orden: Esta es la estrategia en el campo de la cultura, para cohesionar a la sociedad en los mismos términos pensados por el presidente. A nivel simbólico se juega con la idea de “la patria”, como justificación de la guerra. Mientras el patriotismo no tiene discusión pues nadie querría ser un apátrida, con todo, aún no es posible saber cómo este giro simbólico va a generar identidades con el gobierno y sus políticas.