Un peregrino de gran belleza llega a la puerta de una cabaña y ofrece consuelo a unos padres afligidos, derramando lágrimas de amor y compartiendo su dolor. Al identificarse como Jesús, el hijo de María, promete devolver el amor que recibe con generosidad. Esta historia subraya el anhelo de que el mensaje de amor de Jesús se convierta en una realidad en los hogares.