Emile Durkheim analiza las causas extrasociales del suicidio, enfatizando la influencia de factores orgánicos y ambientales, y propone que el suicidio puede observarse tanto en estados de locura como en individuos sanos. Examina teorías que clasifican el suicidio como una manifestación de enfermedad mental, discutiendo la existencia de monomanías y cuestionando la noción de que el suicidio es exclusivamente un acto de locura. Al final, destaca la complejidad del fenómeno, sugiriendo que el suicidio, aunque generalmente puede asociarse a lapsos de enajenación mental, también puede manifestarse en personas que no presentan signos claros de locura.