El ensayo de Alicia Bandera reflexiona sobre la necesidad de una educación que fomente la libertad, la resiliencia y el pensamiento crítico, en contraposición a los modelos educativos convencionales que a menudo limitan estas cualidades. A través de la filosofía, se propone un análisis crítico del sistema educativo actual y se aboga por enfoques democráticos, inclusivos y personalizados que respeten la individualidad de cada estudiante. Se destaca la importancia de un proceso educativo que permita a los alumnos participar en la gestión de su propia educación y desarrollar su moralidad personal.