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“COMPONENTES PARA UN SER
HUMANO LIBRE EN LA ESCUELA
DE SIEMPRE”.
Alicia Bandera (2013)
Licenciada en Pedagogía
A veces, este mundo, esta
vida que nos ha tocado vivir, nos dirige.
A veces nos lleva hacia lo que se
supone que somos, o hacia lo que
debemos ser, o a lo que toca.
1. Somos libres de dejarnos
llevar o dueños de negarnos a ir
hacia donde nunca quisimos
volver, pero… ¿Lo sabemos?
La Filosofía consiste en
conseguir despertar la consciencia de
que la vida de cada persona depende
de cada uno, que éste conocimiento es
lo único que puede acercarnos a la
felicidad, pero que esta vida nos pone a
prueba en muchas ocasiones y es
entonces cuando la “resiliencia”, o lo
que es los mismo, la capacidad de
seguir luchando y enfrentarse a las
dificultades, nos ayuda. Aquí, la
cita de Ortega y Gasset resume
perfectamente esta idea: “la vida nos
ha sido dada, pero no nos ha sido dada
hecha”.
Mi reflexión va a ir en torno a
cómo es la educación que todos
conocemos y aquella de la que no
sabemos que procedemos, y hacia qué
educación nos gustaría dirigirnos y,
especialmente, hacia dónde nos
gustaría que se encaminara nuestra
práctica educativa, siempre teniendo
presente aspectos como “reflexión”,
“felicidad”, “libertad”, …
Muchas veces no sabemos mirar
más allá de lo que han visto nuestros
ojos, sobre todo cuando se trata de
educación. Por eso, conceptos como
curriculum oculto, escuelas
alternativas, práctica educativa, educar
la mirada y el oído, evaluación
formativa, y algunos más, ofrecen la
posibilidad de replantearnos nuestra
visión academicista de la educación y
abrirnos a las nuevas demandas
sociales que parece que muchos
políticos no quieren ver: la educación
democrática, libre, comprensiva,
inclusiva e integral.
“…los niños aprenden mejor
cuando aprenden lo que ellos quieren,
del modo que ellos quieren y cuando
ellos quieren, por propia curiosidad y no
por obligación” (Holt, 1977).
Sobra decir que escuela no solo
hay una, la que todos conocemos, la
apoyada por el estado y la sociedad, la
que mantiene un sistema educativo
actual que no es educativo porque “no
favorece aprendizajes valiosos para la
vida y felicidad de las personas”. A este
respecto, tenemos que hacer mención
a los cuatro criterios de calidad que se
necesita en la acción educativa para
que algo sea considerado realmente
“educativo”: Criterio de contenido, de
forma, de uso y de equilibrio (Esteve,
2010).
Siempre han existido “otros
tipos de escuela”, diferentes a ese
modelo convencional, escuelas como la
famosa Summerhill, por ejemplo. Pero,
¿sabemos realmente en qué consiste
esa “otra escuela” diferente? ¿Nos
hemos preguntado alguna vez por qué
las escuelas convencionales y no otras?
2
Primero hay que analizar las
características sobre las que se asienta
la escuela ordinaria que todos
conocemos y que muchos nunca llegan
a cuestionarse, porque es lo que
siempre han vivido y no disponen de
esa otra mirada crítica y global. Pero
antes, para conseguir esto, otra forma
de ver las cosas, se debe recurrir a la
filosofía, la cual cumple varias
funciones con respecto a los
educadores:
 Función Interpretativa: cuando
intenta que el educador entienda
el mundo y descifre tanto el
contexto donde educa como lo que
se pretende conseguir mediante la
educación.
 Función Crítica: Desarrolla la
capacidad de analizar y evaluar los
saberes educativos, si los procesos
funcionan y los distintos modelos
de intervención.
 Transformadora: Anima a la toma
de decisiones y la elección de un
modelo educativo a seguir.
2. ¿Quién nos libera de los
mitos? La escuela de siempre no.
La escuela parece preparar a
aquellos que empiezan a pensar por sí
mismos sobre el nefasto resultado que
esto conlleva en la vida adulta, sin
alejarlos de los “mitos” actuales que
acechan en nuestra sociedad
(publicidad, violencia, dinero…).
Entonces, ¿quién se encarga de
descubrir esos mitos sobre los que se
asienta nuestra sociedad? Aquellos
que no reciban esa educación desde
sus familias posiblemente no podrán
recibirla desde la labor compensadora
que se supone ha de dar la escuela. Y
así, el alumno/a queda bajo la buena
voluntad del maestro o profesor que
tenga la suerte de encontrar con ganas
de trabajar algo más que la materia
concreta por la que ha sido contratado
en las pocas horas de clase de la que
dispone cada día.
Esa otra mirada, esa otra forma
de ver la educación, es la que se
pretende aportar en este ensayo; y
para conseguirla es necesario analizar
desde fuera lo que vivimos desde
dentro. Así, si reflexionamos sobre
algunas de las características de la
escuela “normal” podemos encontrar:
 La formación en grupos
homogéneos por edad y
capacidades. No se cree en las
relaciones intergeneracionales y la
riqueza educativa y socializadora de
estas interacciones.
 Existe masificación en las aulas
haciendo imposible, en muchas
ocasiones, las relaciones cercanas
entre el maestro y el alumno, y el
descubrimiento de las capacidades
personales de éste, lo que ayudaría
en la educación en valores.
 Se pretende que todos los niños y
niñas aprendan por igual y no se
tienen en cuenta sus formas
particulares de ver la vida; por lo
que muchos se quedan descolgados
del sistema y a la espera de poder
salir de él; lo que todos vemos con
claridad que ocurre dentro de la
etnia gitana y que también ocurre
fuera de ella.
 A los alumnos y alumnas, se les
ejerce una coacción en cuanto a sus
responsabilidades, sin dejar que
asuman las consecuencias de sus
actos. Presión frente a reflexión.
3
 Se intenta “pulir” todas aquellas
características que no son
generalizadas en el gran grupo de la
sociedad y pueden suponer una
amenaza para la “normalidad”
aceptada… Lo diferente no interesa.
Existe otra forma de hacer las
cosas. Se sabe de los beneficios de
recibir una educación libre, no
clasificadora, que ayude a crecer
como persona desde la
individualidad que a todos nos hace
únicos pero sin olvidar el importante
papel de la vida social y su riqueza.
“Necesitamos una educación del yo
como parte de la humanidad, una
educación del sentimiento de
humanidad”.
Ahora se intenta mirar a través
de un paradigma holístico que
considera que para entender mejor
la realidad hay que analizarla como
una metaestructura global en la que
todo tiene una relación con todo. La
cuestión es: ¿Por qué parece costar
tanto llevarlo a la práctica?
Intereses económicos y de
poder, basados en los órdenes
establecidos que benefician a unos
pocos, puede ser la repuesta a esa
cuestión; las características propias
de la sociedad neoliberal en la que
estamos:
 El todo vale, todo depende. No
existe una cultura fuerte a la que
mirar, sino que dotan de sentido a
los modos de vida individualistas y
basados en el poder establecido,
por la falta de razón ante la
abundante y sesgada información
que nos bombardea desde los
diferentes medios de
comunicación.
3. Enseñar no es educar
De todas formas, aunque
muchos pertenezcamos a una de esas
escuelas actuales, podemos, desde
nuestras capacidades, intentar llevar a
la práctica, lo máximo posible, esa
forma de pensar en la educación en la
que el sentido de todo está en si con
ello se consigue mejorar la vida de las
personas. Para esto, podemos contar
con el curriculum escolar y los trabajos
por proyectos, si tenemos que pensar
en algo concreto. Pero llevar a la
práctica otra forma de hacer escuela
requiere de la capacidad de hacer
pensar y desarrollar el sentido crítico
hacia esa “normalidad” impuesta, y
esto hay que hacerlo desde cualquier
aspecto de la vida. “Pensar no es
repetir” (Krishnamurti, 2009). De
hecho, Esteve (2010) recoge y distingue
diferentes formas de enseñar, que no
educar, que hay que tener claras a la
hora de desarrollar nuestro papel
profesional o personal como
educadores, en función de los
resultados que se pretendan conseguir:
 Condicionamiento, aprendizaje,
adoctrinamiento, manipulación,
instrucción, adiestramiento,
enseñanza y formación.
Desde luego, con ninguna de
ellas se consigue educar, a la vez que
ninguna resulta educativa, ya que la
educación va mucho más allá de la
adquisición de menos
comportamientos o contenidos por
parte del sujeto. Educar es “un proceso
de enseñanza-aprendizaje que ha de
producir pensamiento crítico propio,
autonomía y libertad para que se
participe críticamente en la sociedad” y
con ninguna de las formas de enseñar
4
expuestas por Esteve se consigue
desarrollar estas competencias.
4. Educación moral, libre y
democrática contra la alienación.
La falta de conocimiento es,
precisamente, lo que nos hace
invulnerables a las injusticias, pero lo
peor, quizás, es que con esa ignorancia,
volveremos a repetir patrones
inapropiados y con los que no estamos
de acuerdo conscientemente.
Volveremos a caer en prejuicios del
pasado que logran vivir escondidos a
través de generaciones.
Pero igual de importante es,
bajo mi punto de vista, posibilitar al
alumno en las decisiones y gestión de
su propia educación, y no sólo al
educador; lo que algunos llaman
democracia educativa. Aunque ésta
requiere de una aptitud de humildad,
esfuerzo y apertura. El modelo de
educación moral que nos ayuda en la
búsqueda de esa democracia, al ayudar
a la construcción de la personalidad,
considera que la ética y la personalidad
hay que construirla desde dentro de
uno mismo, siendo éste un proceso
educativo en el que la persona
adquiere la socialización que le impone
lo social, adaptándolo a sus propios
valores, consiguiendo un equilibrio
entre ambos. La forma de trabajar este
modelo de personalidad moral requiere
del diálogo ante los conflictos, de la
consciencia de lo que ocurre alrededor,
de la reflexión argumentada, de saber
analizar las situaciones, etc., teniendo
como referente a la moral social pero
sin que ésta sea determinante.
En definitiva, el hombre está
abocado a la acción porque está
inacabado y este impulso lo lleva hacia
su propia determinación, no es un
capricho, sino una exigencia impuesta
por su propia naturaleza de ser
incompleto, y nuestra labor, como
educadores, padres o miembros de la
sociedad está en acompañar en esa
construcción aportando lo mejor de
nosotros mismos, experiencia,
conocimientos académicos, empatía…y
amor.
BIBLIOGRAFÍA
 Krishnaimurti, J. (2009): Sobre la
educación. Ed. Kairos. Barcelona.
Pp. 13-18
 Esteve Zarazaga, J.M. (1983). El
concepto de educación y su red
nomológica. En: Varios. Teoría de
la educación. Murcia, Editorial
Límites.
 Esteve Zarazaga, J.M. (2010).
Educar: un compromiso con la
memoria. Un libro para educar en
libertad. Barcelona, Octaedro.
 Ignacio Sotelo, I. Pensar por sí
mismo. El País-Opinión- 03-08-
2005
 Pérez Gómez, A., I. (2004): La
cultura escolar en la sociedad
neoliberal, Ediciones Morata.
 Pennac, D.(2009): Mal de Escuela,
Barcelona

Un ser libre

  • 1.
    1 “COMPONENTES PARA UNSER HUMANO LIBRE EN LA ESCUELA DE SIEMPRE”. Alicia Bandera (2013) Licenciada en Pedagogía A veces, este mundo, esta vida que nos ha tocado vivir, nos dirige. A veces nos lleva hacia lo que se supone que somos, o hacia lo que debemos ser, o a lo que toca. 1. Somos libres de dejarnos llevar o dueños de negarnos a ir hacia donde nunca quisimos volver, pero… ¿Lo sabemos? La Filosofía consiste en conseguir despertar la consciencia de que la vida de cada persona depende de cada uno, que éste conocimiento es lo único que puede acercarnos a la felicidad, pero que esta vida nos pone a prueba en muchas ocasiones y es entonces cuando la “resiliencia”, o lo que es los mismo, la capacidad de seguir luchando y enfrentarse a las dificultades, nos ayuda. Aquí, la cita de Ortega y Gasset resume perfectamente esta idea: “la vida nos ha sido dada, pero no nos ha sido dada hecha”. Mi reflexión va a ir en torno a cómo es la educación que todos conocemos y aquella de la que no sabemos que procedemos, y hacia qué educación nos gustaría dirigirnos y, especialmente, hacia dónde nos gustaría que se encaminara nuestra práctica educativa, siempre teniendo presente aspectos como “reflexión”, “felicidad”, “libertad”, … Muchas veces no sabemos mirar más allá de lo que han visto nuestros ojos, sobre todo cuando se trata de educación. Por eso, conceptos como curriculum oculto, escuelas alternativas, práctica educativa, educar la mirada y el oído, evaluación formativa, y algunos más, ofrecen la posibilidad de replantearnos nuestra visión academicista de la educación y abrirnos a las nuevas demandas sociales que parece que muchos políticos no quieren ver: la educación democrática, libre, comprensiva, inclusiva e integral. “…los niños aprenden mejor cuando aprenden lo que ellos quieren, del modo que ellos quieren y cuando ellos quieren, por propia curiosidad y no por obligación” (Holt, 1977). Sobra decir que escuela no solo hay una, la que todos conocemos, la apoyada por el estado y la sociedad, la que mantiene un sistema educativo actual que no es educativo porque “no favorece aprendizajes valiosos para la vida y felicidad de las personas”. A este respecto, tenemos que hacer mención a los cuatro criterios de calidad que se necesita en la acción educativa para que algo sea considerado realmente “educativo”: Criterio de contenido, de forma, de uso y de equilibrio (Esteve, 2010). Siempre han existido “otros tipos de escuela”, diferentes a ese modelo convencional, escuelas como la famosa Summerhill, por ejemplo. Pero, ¿sabemos realmente en qué consiste esa “otra escuela” diferente? ¿Nos hemos preguntado alguna vez por qué las escuelas convencionales y no otras?
  • 2.
    2 Primero hay queanalizar las características sobre las que se asienta la escuela ordinaria que todos conocemos y que muchos nunca llegan a cuestionarse, porque es lo que siempre han vivido y no disponen de esa otra mirada crítica y global. Pero antes, para conseguir esto, otra forma de ver las cosas, se debe recurrir a la filosofía, la cual cumple varias funciones con respecto a los educadores:  Función Interpretativa: cuando intenta que el educador entienda el mundo y descifre tanto el contexto donde educa como lo que se pretende conseguir mediante la educación.  Función Crítica: Desarrolla la capacidad de analizar y evaluar los saberes educativos, si los procesos funcionan y los distintos modelos de intervención.  Transformadora: Anima a la toma de decisiones y la elección de un modelo educativo a seguir. 2. ¿Quién nos libera de los mitos? La escuela de siempre no. La escuela parece preparar a aquellos que empiezan a pensar por sí mismos sobre el nefasto resultado que esto conlleva en la vida adulta, sin alejarlos de los “mitos” actuales que acechan en nuestra sociedad (publicidad, violencia, dinero…). Entonces, ¿quién se encarga de descubrir esos mitos sobre los que se asienta nuestra sociedad? Aquellos que no reciban esa educación desde sus familias posiblemente no podrán recibirla desde la labor compensadora que se supone ha de dar la escuela. Y así, el alumno/a queda bajo la buena voluntad del maestro o profesor que tenga la suerte de encontrar con ganas de trabajar algo más que la materia concreta por la que ha sido contratado en las pocas horas de clase de la que dispone cada día. Esa otra mirada, esa otra forma de ver la educación, es la que se pretende aportar en este ensayo; y para conseguirla es necesario analizar desde fuera lo que vivimos desde dentro. Así, si reflexionamos sobre algunas de las características de la escuela “normal” podemos encontrar:  La formación en grupos homogéneos por edad y capacidades. No se cree en las relaciones intergeneracionales y la riqueza educativa y socializadora de estas interacciones.  Existe masificación en las aulas haciendo imposible, en muchas ocasiones, las relaciones cercanas entre el maestro y el alumno, y el descubrimiento de las capacidades personales de éste, lo que ayudaría en la educación en valores.  Se pretende que todos los niños y niñas aprendan por igual y no se tienen en cuenta sus formas particulares de ver la vida; por lo que muchos se quedan descolgados del sistema y a la espera de poder salir de él; lo que todos vemos con claridad que ocurre dentro de la etnia gitana y que también ocurre fuera de ella.  A los alumnos y alumnas, se les ejerce una coacción en cuanto a sus responsabilidades, sin dejar que asuman las consecuencias de sus actos. Presión frente a reflexión.
  • 3.
    3  Se intenta“pulir” todas aquellas características que no son generalizadas en el gran grupo de la sociedad y pueden suponer una amenaza para la “normalidad” aceptada… Lo diferente no interesa. Existe otra forma de hacer las cosas. Se sabe de los beneficios de recibir una educación libre, no clasificadora, que ayude a crecer como persona desde la individualidad que a todos nos hace únicos pero sin olvidar el importante papel de la vida social y su riqueza. “Necesitamos una educación del yo como parte de la humanidad, una educación del sentimiento de humanidad”. Ahora se intenta mirar a través de un paradigma holístico que considera que para entender mejor la realidad hay que analizarla como una metaestructura global en la que todo tiene una relación con todo. La cuestión es: ¿Por qué parece costar tanto llevarlo a la práctica? Intereses económicos y de poder, basados en los órdenes establecidos que benefician a unos pocos, puede ser la repuesta a esa cuestión; las características propias de la sociedad neoliberal en la que estamos:  El todo vale, todo depende. No existe una cultura fuerte a la que mirar, sino que dotan de sentido a los modos de vida individualistas y basados en el poder establecido, por la falta de razón ante la abundante y sesgada información que nos bombardea desde los diferentes medios de comunicación. 3. Enseñar no es educar De todas formas, aunque muchos pertenezcamos a una de esas escuelas actuales, podemos, desde nuestras capacidades, intentar llevar a la práctica, lo máximo posible, esa forma de pensar en la educación en la que el sentido de todo está en si con ello se consigue mejorar la vida de las personas. Para esto, podemos contar con el curriculum escolar y los trabajos por proyectos, si tenemos que pensar en algo concreto. Pero llevar a la práctica otra forma de hacer escuela requiere de la capacidad de hacer pensar y desarrollar el sentido crítico hacia esa “normalidad” impuesta, y esto hay que hacerlo desde cualquier aspecto de la vida. “Pensar no es repetir” (Krishnamurti, 2009). De hecho, Esteve (2010) recoge y distingue diferentes formas de enseñar, que no educar, que hay que tener claras a la hora de desarrollar nuestro papel profesional o personal como educadores, en función de los resultados que se pretendan conseguir:  Condicionamiento, aprendizaje, adoctrinamiento, manipulación, instrucción, adiestramiento, enseñanza y formación. Desde luego, con ninguna de ellas se consigue educar, a la vez que ninguna resulta educativa, ya que la educación va mucho más allá de la adquisición de menos comportamientos o contenidos por parte del sujeto. Educar es “un proceso de enseñanza-aprendizaje que ha de producir pensamiento crítico propio, autonomía y libertad para que se participe críticamente en la sociedad” y con ninguna de las formas de enseñar
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    4 expuestas por Estevese consigue desarrollar estas competencias. 4. Educación moral, libre y democrática contra la alienación. La falta de conocimiento es, precisamente, lo que nos hace invulnerables a las injusticias, pero lo peor, quizás, es que con esa ignorancia, volveremos a repetir patrones inapropiados y con los que no estamos de acuerdo conscientemente. Volveremos a caer en prejuicios del pasado que logran vivir escondidos a través de generaciones. Pero igual de importante es, bajo mi punto de vista, posibilitar al alumno en las decisiones y gestión de su propia educación, y no sólo al educador; lo que algunos llaman democracia educativa. Aunque ésta requiere de una aptitud de humildad, esfuerzo y apertura. El modelo de educación moral que nos ayuda en la búsqueda de esa democracia, al ayudar a la construcción de la personalidad, considera que la ética y la personalidad hay que construirla desde dentro de uno mismo, siendo éste un proceso educativo en el que la persona adquiere la socialización que le impone lo social, adaptándolo a sus propios valores, consiguiendo un equilibrio entre ambos. La forma de trabajar este modelo de personalidad moral requiere del diálogo ante los conflictos, de la consciencia de lo que ocurre alrededor, de la reflexión argumentada, de saber analizar las situaciones, etc., teniendo como referente a la moral social pero sin que ésta sea determinante. En definitiva, el hombre está abocado a la acción porque está inacabado y este impulso lo lleva hacia su propia determinación, no es un capricho, sino una exigencia impuesta por su propia naturaleza de ser incompleto, y nuestra labor, como educadores, padres o miembros de la sociedad está en acompañar en esa construcción aportando lo mejor de nosotros mismos, experiencia, conocimientos académicos, empatía…y amor. BIBLIOGRAFÍA  Krishnaimurti, J. (2009): Sobre la educación. Ed. Kairos. Barcelona. Pp. 13-18  Esteve Zarazaga, J.M. (1983). El concepto de educación y su red nomológica. En: Varios. Teoría de la educación. Murcia, Editorial Límites.  Esteve Zarazaga, J.M. (2010). Educar: un compromiso con la memoria. Un libro para educar en libertad. Barcelona, Octaedro.  Ignacio Sotelo, I. Pensar por sí mismo. El País-Opinión- 03-08- 2005  Pérez Gómez, A., I. (2004): La cultura escolar en la sociedad neoliberal, Ediciones Morata.  Pennac, D.(2009): Mal de Escuela, Barcelona