El mercado de divisas está en equilibrio cuando la oferta y demanda de depósitos en todas las divisas es igual, fijando el tipo de cambio. El equilibrio requiere que los depósitos en todas las divisas ofrezcan la misma tasa de rentabilidad esperada. Cambios en los tipos de interés, expectativas de depreciación de divisas, y el tipo de cambio futuro esperado afectan las rentabilidades esperadas y pueden mover el tipo de cambio para restaurar el equilibrio.