La escleritis se caracteriza por inflamación y edema de la esclerótica. Puede ser anterior o posterior. La anterior es más común y se divide en no necrotizante (difusa o nodular) y necrotizante (con o sin inflamación). Suele asociarse a artritis reumatoide u otras enfermedades sistémicas. El tratamiento incluye antiinflamatorios no esteroideos e incluso corticoides sistémicos o inyecciones subconjuntivales en casos graves o resistentes.