El documento describe el modelo de sustitución de importaciones implementado en Costa Rica desde 1950, mediante el cual el estado asumió un rol de gestor e impulsó la industrialización, diversificación productiva y desarrollo de infraestructura para reducir la dependencia de productos tradicionales y fortalecer el mercado interno. El modelo generó empleos, mejoró condiciones de vida y educación, pero también aumentó la deuda externa y dependencia de capital extranjero.