El documento analiza la crisis económica en Costa Rica entre 1950 y 1980, destacando el aumento de la deuda y sus consecuencias, como la inflación y el desempleo. Se discute la intervención de gobiernos en la implementación de programas de ajuste estructural para la modernización económica, así como la reforma hacia productos agrícolas no tradicionales y la maquila. A lo largo de 30 años de políticas de ajuste, se observa un deterioro en servicios públicos y un aumento de la pobreza y economía informal.