La estimulación temprana surgió a mediados del siglo XX en Estados Unidos y se basa en presentar estímulos sensoriales a los niños en los primeros seis años para favorecer el desarrollo de su sistema nervioso. Consiste en actividades que garantizan el amplio desarrollo físico, intelectual y afectivo del niño. Los padres pueden estimular a sus bebés mediante juegos que involucren la clasificación de objetos, la construcción de torres, palmas, paneles con formas y números.