Este documento discute la importancia de la educación en la inteligencia emocional y la competencia emocional, especialmente en la asignatura de Religión Católica en la escuela primaria. Argumenta que Jesús es el mayor ejemplo de alguien altamente sensible emocionalmente. Finalmente, proporciona consejos para que los profesores de Religión desarrollen la inteligencia emocional en sus estudiantes a través del currículo y actividades en el aula.