Este documento analiza cómo se puede considerar la diversidad en el proceso de evaluación para el aprendizaje desde una perspectiva psicopedagógica. Propone que la evaluación debe considerar las competencias curriculares, los estilos de aprendizaje y el contexto personal, familiar y social de cada estudiante. También argumenta que la evaluación formativa y formadora es clave para atender a la diversidad y promover el aprendizaje de todos los estudiantes.