Este documento discute la evangelización como un proceso de transformación que renueva a la humanidad y crea personas nuevas a través del mensaje del Evangelio. Argumenta que la evangelización busca transformar no solo áreas geográficas sino también los valores, intereses y modelos de vida de la sociedad que están en contraste con la palabra de Dios. Finalmente, enfatiza que la Iglesia debe renovarse a sí misma para servir mejor en los contextos sociales y culturales en constante cambio.