El imperio persa se formó bajo la dinastía Aqueménida tras la unificación de los persas y medos por Ciro el Grande. Los reyes persas construyeron grandes palacios e influyeron el arte y arquitectura de la región, adoptando elementos de los caldeos, asirios y griegos. La religión zoroastriana, basada en el dios Ahura Mazda, fue importante para la cultura persa. La antigua ciudad de Persépolis, con monumentales construcciones como la tumba de Ciro y la puerta de Jerjes,