El documento describe el arte persa entre los siglos IX a.C. al VII d.C. Los persas formaron un gran imperio que floreció artísticamente durante las dinastías aqueménida y sasánida. La arquitectura persa se caracterizó por el uso de ladrillos, piedra, arcos y bóvedas. Construyeron palacios sobre terrazas con columnatas y utilizaron el iwán. La escultura incluyó relieves monumentales en piedra con escenas de la realeza y animales.