Este documento analiza cómo la educación reproduce la desigualdad y dominación en la sociedad desde tres perspectivas: social, económica y cultural. Argumenta que la educación mantiene las jerarquías sociales existentes y promueve los valores e ideologías que benefician a las clases dominantes desde un punto de vista económico. También transmite la cultura dominante y rechaza las culturas de otros grupos sociales, legitimando así el capital cultural que mantiene el status quo.