Este documento presenta tres casos de pacientes con fascitis necrotizante y gangrena que fueron tratados exitosamente con terapia de larvas. El primer caso es de un hombre diabético con gangrena gaseosa del pie derecho que rechazó la amputación. El segundo caso es de una mujer diabética con abscesos y necrosis en el talón izquierdo a quien también le recomendaron la amputación. El tercer caso es de un hombre con gangrena gaseosa en el pie izquierdo a quien le querían amputar la pierna en el hospital. En