Este documento discute la relación entre la ciencia, la ideología y la religión. Señala que aunque la ciencia se basa en la objetividad y la ausencia de causas finales, la mayoría de los científicos reconocen los límites de la ciencia y que existe una complementariedad entre la ciencia, la metafísica y la religión. También argumenta que la evolución puede considerarse como un proceso natural a través del cual Dios crea las especies vivas de acuerdo con su plan.