Entre 1924 y 1932, Chile experimentó el fin del parlamentarismo y la irrupción de gobiernos militares debido a las demandas de reforma social de la oficialidad joven del ejército y la agudización del malestar social. La crisis económica de 1929 provocó el fin del ciclo salitrero y la caída del gobierno autoritario de Ibáñez, sumiendo a Chile en una profunda crisis política e inestabilidad institucional hasta que Alessandri asumió nuevamente la presidencia en 1932.