El documento discute el uso de cannabis y cannabinoides para el tratamiento del dolor. Explica que el THC se une a los receptores CB1 y CB2 en el cuerpo humano y que la interacción con estos receptores inhibe la transmisión del impulso nervioso, reduciendo el dolor. También señala que los cannabinoides pueden potenciar los efectos analgésicos de los opiáceos y que han demostrado ser efectivos para el dolor neuropático. Finalmente, menciona algunos efectos adversos comunes como mareos