La teoría de la generación espontánea sostenía que la vida podía surgir de materia inorgánica. Experimentos de Redi y Pasteur refutaron esta teoría al demostrar que los organismos vivos solo se originan de otros organismos vivos preexistentes y no de la materia inorgánica. Pasteur en particular mostró que al evitar el acceso de microorganismos a muestras orgánicas estas no se descomponían, mientras que aquellas expuestas a los microorganismos sí lo hacían.