El documento analiza la gestión de la reputación online de Bankia durante la crisis española, enfocándose en su presencia en redes sociales y la estrategia de comunicación implementada. A pesar de contar con un departamento dedicado a la gestión de redes, Bankia mostró una baja actividad y una débil interacción con los usuarios en plataformas como Facebook y Twitter. Se concluye que las redes sociales no estaban completamente integradas en su plan de comunicación general y sus objetivos no estaban bien definidos.