El documento aborda la evolución de la gestión del talento humano a lo largo de la historia, destacando tres eras: la era clásica de la industrialización, que enfatizaba la eficiencia y la burocracia; la era neoclásica, que promovía la innovación y la consideración de las personas como recursos valiosos; y la era de la información, caracterizada por la globalización y la agilidad organizacional. A través de ejemplos, se ilustra cómo las percepciones del trabajo y la estructura organizativa han cambiado, resaltando la importancia del elemento humano en la productividad y el éxito. El texto concluye con reflexiones sobre las actitudes y competencias deseables en los empleados dentro de este contexto evolutivo.