El profeta Joel predice plagas de langostas que asolarán la tierra de Judá como castigo divino por los pecados del pueblo. Exhorta al arrepentimiento, el ayuno y la oración. Promete bendiciones futuras para la iglesia, incluyendo el derramamiento del Espíritu Santo. Predice también la restauración final de Israel y la victoria de la religión verdadera sobre sus enemigos.