Para enfrentar pacientes difíciles, es importante darle toda la atención al paciente escuchándolo atentamente sin interrumpirlo o contradecirlo, evitar enfrentamientos mayores, y manejar las faltas de respeto pidiendo amablemente que se centre la conversación sin insultos. También es clave no calificar negativamente al paciente, considerarlo como alguien con un problema, ponerse en sus zapatos, buscar alternativas de solución en conjunto, llegar a un acuerdo claro, y hacer un seguimiento.