La industria de la comunicación experimentó cambios radicales entre 1980 y 1995. Se convirtió en un componente esencial de la gestión comercial y política al añadir valor a través de la imagen y los intangibles. La inversión en el sector de la información y la comunicación creció exponencialmente, especialmente en publicidad convencional. También aumentaron las alternativas publicitarias no convencionales y los servicios de comunicación y relaciones públicas.