Este documento resume el papel de la burguesía y el ascenso de las ciudades durante la Edad Moderna en Europa. La burguesía ocupó una posición ambigua entre el sistema feudal y el capitalismo emergente, estableciendo redes comerciales entre ciudades que les permitieron acumular poder e influencia. Algunas ciudades como Venecia y Génova crearon imperios comerciales, mientras que otras como Londres y París se convirtieron en grandes metrópolis y centros económicos en el siglo XVIII.