María Isabel Espiñeira Castelos 1
TEMA III-1
EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LOS REINOS GERMÁNICOS.
ECONOMÍA Y SOCIEDAD
CARACTERÍSTICAS COMUNES Y RASGOS DE SU EVOLUCIÓN.
CRISIS DE LA NOCIÓN ROMANA DE “RES PUBLICA” Y SU SUSTITUCIÓN
POR LA IDEA GERMÁNICA DE REINO
La penuria económica, la regresión en los modos de organización social y la escasa
capacidad para alumbrar nuevas ideas de los siglos altomedievales, no podían asegurar
construcciones políticas sólidas después del hundimiento de Roma. La Alta Edad
Media se mueve entre el recuerdo del imperio como tipo ideal y las realidades
cotidianas en que las relaciones son a nivel local. El concepto de estado se difumina
ante la barbarie de los jefes políticos y militares. Las únicas posibilidades de
construcción política se fundamentan más allá de las fuerzas locales, en una mejor
adecuación entre el poder regio y ámbitos territoriales y humanos más reducidos y
homogéneos que el antiguo imperio y en la capacidad de la realeza para coordinar las
fuerzas aristocráticas. La historia de los reinos bárbaros oscila entre momentos de
gran brillantez y otros de suprema postración. Las estructuras políticas locales y
provinciales del imperio tardaron bastante en desaparecer de Hispania, Galia y las
tierras de dominio borgoñón. En Italia y África del Norte la reconquista bizantina
también aseguraría su perduración. La barbarie sólo se da en la antigua Bretaña y en
las tierras germanas del norte del Rin, porque incluso en la Francia merovingia hubo
ciertos rescoldos de romanidad. El pensamiento de los hombres de la Iglesia en la
vida política tuvo una gran influencia. En los siglos IV y V los pensadores cristianos
opinaban que el imperio era el único vehículo para asegurar la expansión de la fe.
Cuando se hunde el imperio romano de Occidente, el futuro del cristianismo y su
expansión quedaban en entredicho. Por eso el sueño de una unidad religiosa y política
dominó siempre el sentir del hombre medieval. Los eclesiásticos intervienen en la
organización de las nuevas sociedades. Ya en los siglos VI y VII, caído el imperio de
Occidente, el sacerdocio se enfrentaba a la tarea de que se reconstruyesen los
esquemas políticos necesarios para llevar a cabo sus fines. La Iglesia tomaba el
relevo del imperio para dar a los pueblos un concepto de unidad, aunque sus fines no
eran exactamente iguales a los imperiales. La intervención eclesial en la vida política
se hace a través de tres vías:
La doctrinal, protagonizada por el pontificado.
La individual, ejercida por algunos obispos, que actúan como consejeros y
cortesanos.
La colectiva, movida por los obispos de un reino, que a través de los concilios se
relacionan con el poder político.
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El mejor representante de la vía doctrinal fue Gregorio I, que reforzó la idea de la
Iglesia Universal y asignó a los dirigentes políticos unas responsabilidades religiosas
y éticas que legitimaban el ejercicio de su poder. La influencia de miembros del clero
a título individual se daría sobre todo en la Francia merovingia. En la España visigoda,
fue importante la participación de la Iglesia en la vida política a través del papel de
los obispos en los concilios.
Los bárbaros introdujeron un concepto nuevo y fructífero, que es el de la REALEZA.
El rey germano era ante todo un jefe guerrero, dotado de BAN para mandar a su
pueblo, llamado MUNT, lo cual le permitía proteger a su gente y hacer justicia. El
jefe guerrero y juez obtenía su poder en base a tres elementos:
La sangre. Todos los pueblos tienen una estirpe regia o varias: los Baltos
visigodos, los Amalos ostrogodos, los merovingios franceses. El rey es un
personaje carismático, sobre todo en los pueblos que mejor conservan su herencia
pagana, y su ejemplo personal es decisivo, por ejemplo a la hora de cristianizar al
pueblo.
La sucesión. Se atiene ésta a un sentido amplio, sin reglas hereditarias estrictas
por varios motivos. Se entiende que el reino no es un estado, sino un patrimonio de
la realeza que pueden heredar diversos miembros del linaje sin que haya una
escisión definitiva, como es el caso de los merovingios.
La efectividad. Incluso cuando se considera y se mantiene la idea de estado y de
unidad, la sucesión está mediatizada por actos electivos o confirmatorios de aquel
que llevará la corona. El principio electivo triunfará en su mayor pureza entre los
visigodos y también entre los anglosajones.
La aristocracia llegará a ser el elemento fundamental de las estructuras políticas,
porque los aristócratas continúan integrados en los servicios públicos y privados del
palacio. Esta idea alcanza su pleno desarrollo en la monarquía visigoda de Toledo. El
servicio, unido a la riqueza, les permite construir los mecanismos del poder y
controlar la administración, a la vez que concertar alianzas o crear grupos de presión
jerarquizados en torno a figuras preeminentes. Son paradigmas de este fenómeno los
Mayordomos de Palacio entre los merovingios. No hay, en cambio, nobleza de sangre
como fundamento de la aristocracia, excepto en la Inglaterra sajona o entre los
duces lombardos. Sólo durante reinados largos y con reyes enérgicos, encuentran los
monarcas de nuevo el sentido de estado, aunque en realidad es más un efecto ilusorio
que otra cosa.
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LOS MEROVINGIOS Y LA FORMACIÓN DE LA GALIA FRANCA
La obra política de Clodoveo tuvo tres aspectos fundamentales:
Unificación de los francos bajo la realeza merovingia.
Aumento de la influencia sobre otros pueblos germanos, sobre todo manifestada
con la pacífica alianza con los burgundios.
Avance hacia el sur del Loira, apoyado en el catolicismo y con el beneplácito
bizantino.
Tras unos años de distensión estalla la guerra entre los visigodos y los francos, éstos
apoyados por los burgundios, a pesar de que el rey ostrogodo Teodorico hizo lo que
pudo por evitarla. La victoria de los francos en Vogladum en el año 507 resulta
decisiva y supone la toma de Toulouse y la huida a Hispania de los visigodos.
Clodoveo instala, antes de su muerte, la capital en París y recibe la sumisión de los
pueblos asentados entre el Mosela y el Rin, a la par que obtiene del emperador
bizantino Anastasio un título que le legitima para dominar a los galorromanos. La obra
de Clodoveo sería, con el tiempo, una de las construcciones políticas más sólidas del
Occidente medieval, pero en aquella época parecía frágil por la heterogeneidad de los
pueblos que gobernaba y por la absoluta carencia de estado. La Galia continuó
teniendo raigambre romana: la Provenza tenía un gobierno local en manos de un
patriciado senatorial. Retia aceptó el protectorado merovingio sin perder sus formas
peculiares de administración y en Septimania y Aquitania los visigodos conservaron el
único factor de germanismo. En Borgoña, la implantación de un régimen dual conservó
la supervivencia de la aristocracia provincial romana al menos hasta el siglo VIII, así
como una legislación peculiar para los provinciales y los burgundios. La Galia del Norte
presentó una asimilación de elementos germanos y provinciales siempre dentro de un
régimen político único. El predominio germánico será mayor en las zonas próximas al
Rin por las migraciones masivas.
El bautismo de Clodoveo.
Clodoveo dividió el patrimonio regio entre sus cuatro
hijos, que reinaron respectivamente en París, Soissons,
Orleáns y Reims. La desaparición de los ostrogodos
permitiría avances espectaculares del poderío franco a
partir del año 531. Clotario de Soissons y Teodorico de
Reims, con la ayuda de los sajones, sometieron la
mayor parte de Turingia. Tras la batalla de Autun,
Teodoberto de Reims sometía el reino de Borgoña y
establecía un efímero protectorado sobre los bávaros.
En 537 el ostrogodo Vitiges cedería a Teodeberto, a
cambio de su neutralidad, la Provenza, Retia , y algunas
zonas alpinas limítrofes. Teodeberto y su sucesor,
Teodebaldo, intentaron varias incursiones en el valle
del Po que terminaron en fracaso ante la expansión
lombarda.
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Cuando Clotario I consigue reunificar el dominio merovingio, éste ha crecido
considerablemente, aunque encuentra resistencia en su expansión con los sajones y
los lombardos. Las intervenciones en Turingia y Baviera quedan condicionadas por la
propia debilidad merovingia y por las amenazas externas, que llegan a reclamar el
protectorado franco a aquellos germanos en vías de organización política. El breve
reinado de Clotario I desembocó en una nueva partición del poder real: se consolidan
tres grandes regiones políticas, a menudo con rey distinto, que son Borgoña y
Neustria (los antiguos reinos de París y Soisssons), y Austrasia, que comprendía el
antiguo reino de Reims y las fronteras orientales. Las luchas entre los distintos reyes
se deben tanto a disputas familiares como a las presiones de las propias aristocracias
locales. En una primera época, hay rivalidades encarnadas personalmente por dos
mujeres: Brunequilda de Austrasia y Fredegunda de Neustria, que viven la guerra civil
a finales del siglo VI: Sus respectivos hijos, Childeberto II y Clotario II, llegaron a
ser los reyes predominantes.
Chilperico I, (539-584). Rey de Neustria en el 561, a la muerte de su padre
Clotario I, rey de los francos, el cual divide el reino entre sus cuatro hijos.
Clotario II reunificó la corona, pero a costa de grandes concesiones
a la aristocracia a través del Edictum Chlotarii en el año 614. Se
consolida en esta época la figura del MAYORDOMO DE PALACIO,
sobre todo en Austrasia, donde se funden los linajes de los
principales terratenientes: el de Arnuldo, que acabó siendo obispo de Metz, y el de
Pipino de Landen, por medio del matrimonio de sus hijos.
Dagoberto fue el último rey merovingio. Reunificó efectivamente la corona franca. A
su muerte la realeza decae y se hace electiva. Los problemas políticos se han de
resolver en el ámbito regional a través del poderío aristocrático y de los diferentes
mayordomos de palacio en Neustria, Austrasia y Borgoña.
Los problemas de Austrasia eran mayores y exigían una disciplina más estricta,
debido a su posición fronteriza. Hay en el año 640, cuando el reino ya está
consolidado, un intento de someter a los turingios a su dominio directo a través del
mando de duques de origen franco, pero en la segunda mitad del siglo VII la
autonomía de los turingios se hace ya completa. Los bávaros, a pesar de que
aceptaban la ayuda franca, tenían sus propios duques. En Austrasia era mayordomo
de palacio un hijo de Pipino de Landen, Grimoaldo, a quien sucede Pipino de Herstal,
quien tras varios años de alianza con el mayordomo de Neustria, Ebroino, consiguió
unificar en sus manos las mayordomías tras derrotar a sus rivales en Tertry, aunque
no puede evitar los movimientos secesionistas aquitanos y bretones. La gran obra de
Pipino fue la conquista y evangelización de Frisia, pero su posición era todavía
precaria y sólo la habilidad política y el genio militar de su hijo bastardo, Carlos
Martel, consiguió restaurar la situación política a su favor en el año 721. Con él
comienza la...
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DINASTÍA CAROLINGIA.
El reino merovingio ha jugado un papel
fundamental en la consolidación política de la
Europa germánica de los siglos VI y VII. La
mezcla de elementos germanos y romanos en
sus formas de organización se ha mostrado
más fructífera a largo plazo que otros
modelos. Al no haber pacto político ni
régimen dual en principio, la tendencia a la
síntesis ha sido más fuerte. El germanismo
de la realeza merovingia es evidente, tanto
en las atribuciones del rey como en el
concepto de reino. Los medios de acceso al
trono e incluso los elementos externos, como
el séquito o la cabellera de los reyes. Pero
entre sus recursos también perduran algunas
características romanas, como las aduanas
interiores. El principal recurso de la realeza
son sus propiedades territoriales y, de
manera secundaria, algunas multas judiciales
impuestas por el tribunal de palacio. Desaparecen los cuadros de la administración
romana, aunque perviva una burocracia notarial e incluso archivos y se emplee el latín
como lengua de la cancillería. Se ha mantenido la unidad legislativa en lo tocante a
derecho público, aunque no el privado, donde los germanos imponen el principio de
personalidad de la ley: cada persona ha de hacer una professio legis o iuris para
declarar a cual se atiene, antes de iniciar el proceso. La administración territorial
respeta la unidad de mando. En la mitad sur, las civitates proporcionan el marco
necesario para las unidades de mando territoriales y, en el norte, son los pagi
(territorios, ciudades o colonias militares). En ambos casos, el comes ejerce todas las
funciones de representación y delegación regias. En las zonas más germanizadas, los
grafiones presiden las asambleas judiciales como misión más importante. El papel
político de la administración eclesiástica creció, al desempeñar los obispos funciones
que antiguamente correspondían a la aristocracia galorromana. Ejercen funciones de
asistencia y protección, amparan la vida urbana, promueven obras públicas. Los reyes
ratifican o promulgan los nombramientos episcopales y presiden los concilios. Las
relaciones entre realeza y aristocracia fueron paradigmáticas de lo ocurrido en
el conjunto de la Europa bárbara. Los descendientes de la aristocracia galorromana
se van fundiendo con los grandes señores francos y esta aristocracia mixta domina
los resortes de la vida política y la administración e impone sus intereses a la realeza.
Carlos Martel afirmó el ascenso carolingio y fue
reconocido como «duque de los francos», tras
restablecer la unidad de su reino frente a
sajones, frisones y alamanes.
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LOS BURGUNDIOS
Ya en el siglo III intentaron cruzar el limes de los Campos Decumanos. En 406
marcharon hacia el Rin en la Germania Superior, acordaron un foedus con Roma y se
convirtieron al arrianismo. Sus intentos de expansión hacen que Aecio envíe contra
ellos a los hunos y la familia real es exterminada. Los burgundios se ven obligados a
buscar otro foedus cerca de Ginebra. El período más floreciente tiene lugar con
Gundobaldo, que manda recopilar el derecho burgundio. Lucharon al servicio de Roma
para derrotar a Atila y contra los suevos en Hispania. Su reino se extiende desde la
Champaña meridional al Durante. Se convirtieron al Catolicismo en 516. Sufrieron
incursiones de los francos y los godos. Tras varios intentos fallidos los francos
conquistan el reino de los burgundios con la victoria en la batalla de Autun (534).
EL MUNDO INSULAR BRITÁNICO. CELTAS Y ANGLOSAJONES
Hubo en el siglo V, en Britania, un abandono de todo lo romano y un renacer de lo
celta como forma de defensa ante los ataques germanos. Desaparecieron casi todas
las ciudades, salvo Canterbury, y alguna más al SE, así como el derecho y las
instituciones clásicas, que fueron sustituidas por la manera de vivir de los celtas. Los
bretones, sin embargo, conservaron el cristianismo como signo de identidad y muchos
de sus jefes, por lo menos hasta el año 530, portaron títulos de la jerarquía imperial
y conservaron la datación clásica, aunque se expresasen en céltico. Mientras tanto,
los bretones de la isla sufrían los ataques no sólo de los germanos, sino también de
los pictos y de los scotos irlandeses, que colonizaron lo que hoy es el País de Gales. El
asentamiento de anglos, sajones y jutos se realizó a través de grupos tribales y los
resultados políticos se plasmaron en tres niveles sucesivos:
Grupos o tribus con un antepasado epónimo, como los Hastings de Sussex.
Los subreinos, gobernados por underkings.
Los reinos regionales, de los que Beda el Venerable dedujo la noción, no muy
correcta, de heptarquía, en la que se diferencian las zonas de asentamiento de
anglos (Nortumbria o East Anglia) y las zonas dominadas por sajones (cuenca del
Támesis ); y finalmente la de los jutos (Kent, Hampshire o la isla de Wight) . Los
reinos más importantes en la primera mitad del siglo VII eran Yorkshire y
Bernicia, cuyo rey Edwin abrió el país al cristianismo irlandés. Otro reino
importante era Lindsey, el actual Lincolnshire y Wessex.
A lo largo del s. VII las confederaciones de reinos bajo la hegemonía militar de algún jefe se
hicieron más frecuentes. La cristianización produjo cierta territorialización de las instituciones
monárquicas entre los anglosajones, que se organizaban en torno a realezas guerreras y
carismáticas, itinerantes y rurales. No legislaban, ni acuñaban moneda, ni tomaban decisiones
importantes sin el consejo de sus sabios. Los asentamientos tribales parecen haber sido su forma
de administración territorial hasta la adopción del shire o condado a finales del s. VIII, que se
extendió durante todo el IX.
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ITALIA. DEL REINO OSTROGODO AL DOMINIO LOMBARDO
La instalación de los ostrogodos en Italia, con el
beneplácito de Bizancio, y el bautismo de
Clodoveo fueron los factores principales, para
organizar políticamente el Occidente
mediterráneo, en el que Bizancio no intervendría
directamente, al menos de momento (pero su
poderío naval y la legitimidad política que
representaban estuvieron presente siempre). Teodorico había recibido una educación
como rehén en Constantinopla y conocía y apreciaba los usos romanos, sabiendo muy
bien la fortuna que representaba para su pueblo asentarse en un país rico y aún bien
administrado. Se empeñó en crear alianzas y gobernó en Italia sobre la base de un
foedus en el que los ostrogodos guarnecían el país, viviendo de los productos de la
annona. Sus posiciones principales eran Rávena, el valle del Po, Italia Central,
Campania y parte de Dalmacia. No se mezclaban con la población romana y vivían
frecuentemente en barrios separados. El reparto de tierras, realizado por el
prefecto del pretorio, se refería sólo a las rentas, pero los ostrogodos, por lo
general, no se dedicaban a la agricultura. Frente a los italianos, Teodorico aparecía
como un vice-emperador, investido con títulos romanos. Residía en Rávena con un tren
de vida imperial. Su desgracia fue no tener una sucesión adecuada ni suficiente apoyo
tanto por parte de los romanos como de los germanos. La crisis del reinado se
produce en los últimos años y la exaltación del arrianismo sería el pretexto para
dejar una Italia dividida a la muerte del rey. La actitud de Bizancio, al buscar la
alianza de los francos católicos, fue una de las causas de la crisis. Otra causa fue la
inseguridad en la sucesión, pues entre 526 y 534 reinaría el niño Atalarico, bajo la
regencia de su madre Amalasvinta. Su primo Teodato usurpa el trono y hace que
intervengan los bizantinos. La llamada RECONQUISTA BIZANTINA fue una mera
recuperación de los territorios y derechos a los que no se había renunciado
legalmente y una revancha por las humillaciones sufridas a manos de los bárbaros. Su
artífice fue Justiniano. La estrategia bizantina se basó en la magnífica flota con la
que contaban y en los asedios y saqueos a ciudades. Belisario y Narsés fueron las
principales figuras de la primera etapa de la conquista, que comenzó con el dominio
del África vándala. La conquista de Italia se realizó a partir del año 535 mediante la
toma de las bases necesarias para dominar la navegación en el Adriático y el Tirreno.
La resistencia de los ostrogodos, mandados por Vitiges, fue mayor en zonas como
Lombardía, Rávena o Rímini. En el año 540, cuando parecía que las conquistas habían
concluido, Bizancio tuvo que enfrentarse a una crisis bélica general que puso de
manifiesto la fragilidad de lo que se había logrado:
• En África crecía la sublevación mauritana.
• En Italia el caudillo ostrogodo Titila inicia una rebelión.
• En la frontera danubiana había problemas con los búlgaros y los persas.
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Los bizantinos, que habían aprovechado la crisis del poder visigodo en Hispania para
ocupar enclaves costeros en las islas del Mediterráneo, lanzan su gran ofensiva entre
549 y 554, año en que acaba la lucha.
Las guerras en el occidente mediterráneo debilitaron militar y financieramente al
imperio, que ya no pudo hacer frente a los ataques posteriores. La restauración de la
romanidad era casi imposible después de las incursiones bárbaras y de la brutalidad
de la guerra. La migración de los lombardos ocurrió a partir del año 586 en un
escenario de agotamiento y devastación. Los lombardos se habían instalado en Panonia
entre 527 y 546 y habían concertado un foedus con el emperador bizantino, pero la
invasión de los ávaros en el 567 fue la causa de su emigración al mando del rey
Alboíno. A pesar de la resistencia bizantina, fue tomada Pavía y desde allí se
dispersaron por diferentes zonas:
La zona que constituiría su reino, desde Friul hasta Toscaza.
El ducado se Spoleto, en el centro oriental de la Península.
Benvento y la costa adriática.
La inicial barbarie lombarda impidió durante algún tiempo la consolidación de una
política estable, aparte de hacer aún peor la ruina que padecía ya Italia. El Senado de
Roma dejó de reunirse y a partir del año 592 no hubo cónsul.
El rey Cleph instaló grupos militares en lugares como Pavía y Siena, expulsando
a la población latina que todavía no había huido. Se mantuvo a ultranza el arrianismo
lombardo y su ley germana.
El proceso de asentamiento se consolidó con Authari, que comenzó a imitar los
procedimientos administrativos de Bizancio y a dar demarcaciones territoriales a
cada grupo mandado por su dux o gastaldo.
El primer rey lombardo que aceptó el catolicismo privadamente fue Agilulfo,
porque se había casado con una princesa bávara católica.
Ariolado fijó la capital lombarda en Pavía, pero la permanencia del dualismo de
regímenes legales y del arrianismo de los invasores hasta la unificación en el
Concilio de Monza, hicieron que el proceso de unificación lombarda fuera lento.
Perctarit dirigió un reino ya con instituciones de claro corte romano, al margen
de las cuales quedaban los ducados de Benevento y Spoleto, cuyo titular Grimoaldo
fue rey de Italia durante un tiempo.
EL NORTE DE ÁFRICA. VÁNDALOS Y BIZANTINOS
Después de Genserico y sus sucesores, cesa la represión religiosa con Trasamundo.
Los vándalos conservan el arrianismo, la lengua óptica y el poder militar, pero no
saben qué política seguir. Cuando se produzca la conquista bizantina, el reino vándalo
desaparecerá por completo.
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EL ASENTAMIENTO DE LOS VISIGODOS. DEL REINO DE TOLOSA AL DE TOLEDO
El reinado de Alarico se acaba con su muerte y la derrota de los visigodos por el
rey franco Clodoveo en Vouillé (507). Los visigodos en masa emigran a Hispania.
La intervención del ostrogodo Teodorico en 510 restablece un cierto equilibrio al
hacerse cargo de la Provenza y conseguir que los visigodos conserven Septimania, con
la ciudad de Narbona. Teodorico se hace cargo del gobierno de los visigodos como
regente de su nieto Amalarico. Muchos ostrogodos se pasan a la Península y se
realizan bastantes matrimonios mixtos.
El asentamiento visigodo no alcanzaba la
Bética, ni la zona Lusitana o Cartaginense,
donde continuaban las aristocracias
provinciales. Teodorico creó el cargo de
Prefectus Hispaniarum, que mantuvo los
órganos de administración propios del
Imperio. En 526 comienza el reinado
efectivo de Amalarico, que es asesinado
en 531, extinguiéndose una estirpe
dinástica y reafirmándose el poder de los
señores gothorum que, junto con la
antigua aristocracia provincial, imponen su criterio en la elección del rey. Ésta recae
en Teudis, antiguo general ostrogodo de Teodorico, cuyo principal empeño fue
preservar a Hispania del ataque de los bizantinos y francos. También amplía su
dominio a Ceuta y la Bética. Abandona el régimen dual de gobierno y adopta un
sistema administrativo y judicial unitario.
A pesar de todo, los bizantinos intervienen en la guerra civil que enfrenta a Agila y
Atanagildo, en la que vence este último, pero tiene que ceder una amplia franja de
costa entre Cádiz y Valencia a causa de la ayuda recibida de Bizancio. En la Bética, el
poder estaba en manos de la aristocracia, mientras que en el noroeste suevo hay un
momento de esplendor y la conversión al catolicismo de los germanos, sobre todo por
la intervención de san Martín de Braga. Atanagildo establece su sede en Toledo. A su
muerte fue elegido rey Liuva, que asoció al trono a su hermano Leovigildo.
Los reinados de Leovigildo y Recaredo marcan profundos cambios en la
organización política y el primer apogeo del reino de Toledo.
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Leovigildo intentó la construcción de una monarquía según el ejemplo bizantino y
unificar a toda la población bajo el arrianismo y en una misma ley: el Codees Revisus.
Pero este empeño requería una base financiera, que el rey consiguió aumentando su
tesoro a costa de los vencidos y los rebeldes. Incluye entre sus proyectos hacer
hereditario el trono, por lo que asoció al mismo a sus hijos Recaredo y Hermenegildo.
Desarrolló varias campañas contra los vascones, los bizantinos y la aristocracia del
sur, recuperando Córdoba al vencer en Sevilla a su propio hijo Hermenegildo, que se
había convertido al catolicismo. En 585 se anexiona el reino suevo.
Pero la unidad confesional no vendría de la mano del arrianismo, como quería
Leovigildo, sino del catolicismo, ya que Recaredo proclamó su conversión en el III
Concilio de Toledo en 589. El nuevo rey seguía los mismos objetivos que su padre,
pero lo hizo en torno a una aristocracia laica y eclesiástica y con el apoyo del
episcopado. Como esto era a veces incompatible, intentó superar las dificultades con
recursos fiscales y la capacidad militar del Estado. Además, reorganizó el imperio al
modo bizantino, mantuvo la fiscalidad tardorromana y conservó la misma división
provincial, con iudices o rectores provinciae al frente y los comites civitatis ,con
funciones militares y civiles a la vez. Prácticamente todos los cargos eran ocupados
por aristócratas. La conversión de Recaredo le dio más importancia al alto clero en
orden a legitimar la propia figura del rey y a vigilar el recto funcionamiento de la
administración. La historia de Toledo fue la de un tenso equilibrio a menudo roto
entre el autoritarismo regio y los poderes aristocráticos.
Uno de los mayores éxitos fue la conquista de la Hispania bizantina por Sisebuto y
Suintila y la sujeción de los vascones, que culmina con la construcción de Olite por
Suintila. En el plano interior, Sisebuto reprime el judaísmo. La intervención del rey en
los nombramientos episcopales y el recorte del poder de la aristocracia explican los
problemas que tuvo Sisebuto en sus años finales. Su sucesor, Suintila, también inició
una política similar, pero hubo una conjura que llevaría al trono a Sesinando, con otro
planteamiento en las relaciones con el clero y la aristocracia. Llevó a cabo el IV
concilio de Toledo, donde se estableció el respaldo eclesiástico al rey electo y se
obligó a todos, incluso al monarca, al acatamiento de las leyes y a que el rey no
juzgara solo, sino en consensus publicum las causas de mayor importancia. El rey se
obligó a no intervenir en las elecciones episcopales y los eclesiásticos aumentaron su
ámbito de inmunidad. Más tarde, el V Concilio aseguraría la irreversibilidad de las
donaciones y entregas de tierras hechas por el rey. El VI concilio dispuso sobre la
estabilidad de los fideles regis en sus cargos públicos y bienes.
Hubo una rebelión y ascendió al trono Chindasvinto, con 79 años. Actuó de manera
enérgica y diezmó las filas de aristócratas mediante ejecuciones, destierros y
requisas. Gracias a ello también incrementó el patrimonio regio, al que declaró
inalienable, e intervino en los nombramientos episcopales. Se consideraba algo así
como el Vicario de Dios.
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A Chindasvinto le sucede su hijo Recesvinto, que tuvo que sufrir la reacción a la
forma de gobernar de su padre. En el VIII Concilio de Toledo el rey tiene que
aceptar el mantenimiento de los privilegios judiciales de la aristocracia y reconocer la
vigilancia de los obispos sobre la administración. Promulga el Liber Iudicum, que
recogía y modificaba la legislación anterior, añadiendo muchas leyes nuevas. Pero las
nuevas leyes no impidieron los desequilibrios políticos. Se reformó la administración,
militarizándola por completo para aprovecharse de las fidelidades políticas y,
además, porque se intentaba hacer todo a la manera de Bizancio. Los duces provinciae
asumieron todas las funciones civiles y de Hacienda, además de las militares. Lo
mismo ocurrió con los comites civitatis.
Wamba fue el siguiente rey, elegido según las normas y que recibió la
función regia de manos episcopales. Su mayor empeño consistió en
asegurar la fuerza militar al servicio de la realeza, impidiendo que
cualquier facción de la aristocracia la pudiera usar en su contra. De ahí
su famosa ley militar en que regulaba el servicio obligatorio por parte de
aristócratas y sus clientes y siervos. Ervigio completó esta ley y
modificó también el Liber Iudicum, sobre todo en lo que se refiere a los
privilegios judiciales de la aristocracia.
Egica y su hijo Witiza tuvieron que afrontar la crisis más grave en un periodo de
malas cosechas, peste bubónica, persecución de los judíos y fugas de campesinos
esclavos. Se repiten las confiscaciones y purgas de los aristócratas y el poder real va
menguando.
En 710 es elegido rey Rodrigo, dux de la Bética, y al año siguiente sufre una
aplastante derrota en la batalla de Guadalete frente a los bereberes. Entre el 713 y
el 725 los musulmanes ocupan Hispania y las plazas de Septimania, sólo quedando
fuera de su dominio algunas plazas del norte.
En la Hispania visigoda, sobre todo a partir de Leovigildo, se consiguió un
estado y ámbito jurídico comunes a toda la población, con peculiaridades
sociales de los godos pero inspirado también en las formas del Bajo Imperio
Romano o tomadas del ejemplo bizantino. El episcopado interviene
activamente en la vida política con actos sancionadores y legitimadores del
poder regio. Pero ni los reyes ni los eclesiásticos se escaparon a la fuerza
que tenían los aristócratas godos, al poseer la tierra y el poderío militar:
por eso el fenómeno pre-feudal fue muy temprano en Hispania. La
aristocracia siempre se mantuvo integrada en el aparato estatal a través de
su participación en el Aula Regia y otras instituciones. La falta de
patrimonialización hereditaria del trono facilitó también la tendencia al
dominio de los aristócratas.

Hmu tema 03-1

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    María Isabel EspiñeiraCastelos 1 TEMA III-1 EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LOS REINOS GERMÁNICOS. ECONOMÍA Y SOCIEDAD CARACTERÍSTICAS COMUNES Y RASGOS DE SU EVOLUCIÓN. CRISIS DE LA NOCIÓN ROMANA DE “RES PUBLICA” Y SU SUSTITUCIÓN POR LA IDEA GERMÁNICA DE REINO La penuria económica, la regresión en los modos de organización social y la escasa capacidad para alumbrar nuevas ideas de los siglos altomedievales, no podían asegurar construcciones políticas sólidas después del hundimiento de Roma. La Alta Edad Media se mueve entre el recuerdo del imperio como tipo ideal y las realidades cotidianas en que las relaciones son a nivel local. El concepto de estado se difumina ante la barbarie de los jefes políticos y militares. Las únicas posibilidades de construcción política se fundamentan más allá de las fuerzas locales, en una mejor adecuación entre el poder regio y ámbitos territoriales y humanos más reducidos y homogéneos que el antiguo imperio y en la capacidad de la realeza para coordinar las fuerzas aristocráticas. La historia de los reinos bárbaros oscila entre momentos de gran brillantez y otros de suprema postración. Las estructuras políticas locales y provinciales del imperio tardaron bastante en desaparecer de Hispania, Galia y las tierras de dominio borgoñón. En Italia y África del Norte la reconquista bizantina también aseguraría su perduración. La barbarie sólo se da en la antigua Bretaña y en las tierras germanas del norte del Rin, porque incluso en la Francia merovingia hubo ciertos rescoldos de romanidad. El pensamiento de los hombres de la Iglesia en la vida política tuvo una gran influencia. En los siglos IV y V los pensadores cristianos opinaban que el imperio era el único vehículo para asegurar la expansión de la fe. Cuando se hunde el imperio romano de Occidente, el futuro del cristianismo y su expansión quedaban en entredicho. Por eso el sueño de una unidad religiosa y política dominó siempre el sentir del hombre medieval. Los eclesiásticos intervienen en la organización de las nuevas sociedades. Ya en los siglos VI y VII, caído el imperio de Occidente, el sacerdocio se enfrentaba a la tarea de que se reconstruyesen los esquemas políticos necesarios para llevar a cabo sus fines. La Iglesia tomaba el relevo del imperio para dar a los pueblos un concepto de unidad, aunque sus fines no eran exactamente iguales a los imperiales. La intervención eclesial en la vida política se hace a través de tres vías: La doctrinal, protagonizada por el pontificado. La individual, ejercida por algunos obispos, que actúan como consejeros y cortesanos. La colectiva, movida por los obispos de un reino, que a través de los concilios se relacionan con el poder político.
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    María Isabel EspiñeiraCastelos 2 El mejor representante de la vía doctrinal fue Gregorio I, que reforzó la idea de la Iglesia Universal y asignó a los dirigentes políticos unas responsabilidades religiosas y éticas que legitimaban el ejercicio de su poder. La influencia de miembros del clero a título individual se daría sobre todo en la Francia merovingia. En la España visigoda, fue importante la participación de la Iglesia en la vida política a través del papel de los obispos en los concilios. Los bárbaros introdujeron un concepto nuevo y fructífero, que es el de la REALEZA. El rey germano era ante todo un jefe guerrero, dotado de BAN para mandar a su pueblo, llamado MUNT, lo cual le permitía proteger a su gente y hacer justicia. El jefe guerrero y juez obtenía su poder en base a tres elementos: La sangre. Todos los pueblos tienen una estirpe regia o varias: los Baltos visigodos, los Amalos ostrogodos, los merovingios franceses. El rey es un personaje carismático, sobre todo en los pueblos que mejor conservan su herencia pagana, y su ejemplo personal es decisivo, por ejemplo a la hora de cristianizar al pueblo. La sucesión. Se atiene ésta a un sentido amplio, sin reglas hereditarias estrictas por varios motivos. Se entiende que el reino no es un estado, sino un patrimonio de la realeza que pueden heredar diversos miembros del linaje sin que haya una escisión definitiva, como es el caso de los merovingios. La efectividad. Incluso cuando se considera y se mantiene la idea de estado y de unidad, la sucesión está mediatizada por actos electivos o confirmatorios de aquel que llevará la corona. El principio electivo triunfará en su mayor pureza entre los visigodos y también entre los anglosajones. La aristocracia llegará a ser el elemento fundamental de las estructuras políticas, porque los aristócratas continúan integrados en los servicios públicos y privados del palacio. Esta idea alcanza su pleno desarrollo en la monarquía visigoda de Toledo. El servicio, unido a la riqueza, les permite construir los mecanismos del poder y controlar la administración, a la vez que concertar alianzas o crear grupos de presión jerarquizados en torno a figuras preeminentes. Son paradigmas de este fenómeno los Mayordomos de Palacio entre los merovingios. No hay, en cambio, nobleza de sangre como fundamento de la aristocracia, excepto en la Inglaterra sajona o entre los duces lombardos. Sólo durante reinados largos y con reyes enérgicos, encuentran los monarcas de nuevo el sentido de estado, aunque en realidad es más un efecto ilusorio que otra cosa.
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    María Isabel EspiñeiraCastelos 3 LOS MEROVINGIOS Y LA FORMACIÓN DE LA GALIA FRANCA La obra política de Clodoveo tuvo tres aspectos fundamentales: Unificación de los francos bajo la realeza merovingia. Aumento de la influencia sobre otros pueblos germanos, sobre todo manifestada con la pacífica alianza con los burgundios. Avance hacia el sur del Loira, apoyado en el catolicismo y con el beneplácito bizantino. Tras unos años de distensión estalla la guerra entre los visigodos y los francos, éstos apoyados por los burgundios, a pesar de que el rey ostrogodo Teodorico hizo lo que pudo por evitarla. La victoria de los francos en Vogladum en el año 507 resulta decisiva y supone la toma de Toulouse y la huida a Hispania de los visigodos. Clodoveo instala, antes de su muerte, la capital en París y recibe la sumisión de los pueblos asentados entre el Mosela y el Rin, a la par que obtiene del emperador bizantino Anastasio un título que le legitima para dominar a los galorromanos. La obra de Clodoveo sería, con el tiempo, una de las construcciones políticas más sólidas del Occidente medieval, pero en aquella época parecía frágil por la heterogeneidad de los pueblos que gobernaba y por la absoluta carencia de estado. La Galia continuó teniendo raigambre romana: la Provenza tenía un gobierno local en manos de un patriciado senatorial. Retia aceptó el protectorado merovingio sin perder sus formas peculiares de administración y en Septimania y Aquitania los visigodos conservaron el único factor de germanismo. En Borgoña, la implantación de un régimen dual conservó la supervivencia de la aristocracia provincial romana al menos hasta el siglo VIII, así como una legislación peculiar para los provinciales y los burgundios. La Galia del Norte presentó una asimilación de elementos germanos y provinciales siempre dentro de un régimen político único. El predominio germánico será mayor en las zonas próximas al Rin por las migraciones masivas. El bautismo de Clodoveo. Clodoveo dividió el patrimonio regio entre sus cuatro hijos, que reinaron respectivamente en París, Soissons, Orleáns y Reims. La desaparición de los ostrogodos permitiría avances espectaculares del poderío franco a partir del año 531. Clotario de Soissons y Teodorico de Reims, con la ayuda de los sajones, sometieron la mayor parte de Turingia. Tras la batalla de Autun, Teodoberto de Reims sometía el reino de Borgoña y establecía un efímero protectorado sobre los bávaros. En 537 el ostrogodo Vitiges cedería a Teodeberto, a cambio de su neutralidad, la Provenza, Retia , y algunas zonas alpinas limítrofes. Teodeberto y su sucesor, Teodebaldo, intentaron varias incursiones en el valle del Po que terminaron en fracaso ante la expansión lombarda.
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    María Isabel EspiñeiraCastelos 4 Cuando Clotario I consigue reunificar el dominio merovingio, éste ha crecido considerablemente, aunque encuentra resistencia en su expansión con los sajones y los lombardos. Las intervenciones en Turingia y Baviera quedan condicionadas por la propia debilidad merovingia y por las amenazas externas, que llegan a reclamar el protectorado franco a aquellos germanos en vías de organización política. El breve reinado de Clotario I desembocó en una nueva partición del poder real: se consolidan tres grandes regiones políticas, a menudo con rey distinto, que son Borgoña y Neustria (los antiguos reinos de París y Soisssons), y Austrasia, que comprendía el antiguo reino de Reims y las fronteras orientales. Las luchas entre los distintos reyes se deben tanto a disputas familiares como a las presiones de las propias aristocracias locales. En una primera época, hay rivalidades encarnadas personalmente por dos mujeres: Brunequilda de Austrasia y Fredegunda de Neustria, que viven la guerra civil a finales del siglo VI: Sus respectivos hijos, Childeberto II y Clotario II, llegaron a ser los reyes predominantes. Chilperico I, (539-584). Rey de Neustria en el 561, a la muerte de su padre Clotario I, rey de los francos, el cual divide el reino entre sus cuatro hijos. Clotario II reunificó la corona, pero a costa de grandes concesiones a la aristocracia a través del Edictum Chlotarii en el año 614. Se consolida en esta época la figura del MAYORDOMO DE PALACIO, sobre todo en Austrasia, donde se funden los linajes de los principales terratenientes: el de Arnuldo, que acabó siendo obispo de Metz, y el de Pipino de Landen, por medio del matrimonio de sus hijos. Dagoberto fue el último rey merovingio. Reunificó efectivamente la corona franca. A su muerte la realeza decae y se hace electiva. Los problemas políticos se han de resolver en el ámbito regional a través del poderío aristocrático y de los diferentes mayordomos de palacio en Neustria, Austrasia y Borgoña. Los problemas de Austrasia eran mayores y exigían una disciplina más estricta, debido a su posición fronteriza. Hay en el año 640, cuando el reino ya está consolidado, un intento de someter a los turingios a su dominio directo a través del mando de duques de origen franco, pero en la segunda mitad del siglo VII la autonomía de los turingios se hace ya completa. Los bávaros, a pesar de que aceptaban la ayuda franca, tenían sus propios duques. En Austrasia era mayordomo de palacio un hijo de Pipino de Landen, Grimoaldo, a quien sucede Pipino de Herstal, quien tras varios años de alianza con el mayordomo de Neustria, Ebroino, consiguió unificar en sus manos las mayordomías tras derrotar a sus rivales en Tertry, aunque no puede evitar los movimientos secesionistas aquitanos y bretones. La gran obra de Pipino fue la conquista y evangelización de Frisia, pero su posición era todavía precaria y sólo la habilidad política y el genio militar de su hijo bastardo, Carlos Martel, consiguió restaurar la situación política a su favor en el año 721. Con él comienza la...
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    María Isabel EspiñeiraCastelos 5 DINASTÍA CAROLINGIA. El reino merovingio ha jugado un papel fundamental en la consolidación política de la Europa germánica de los siglos VI y VII. La mezcla de elementos germanos y romanos en sus formas de organización se ha mostrado más fructífera a largo plazo que otros modelos. Al no haber pacto político ni régimen dual en principio, la tendencia a la síntesis ha sido más fuerte. El germanismo de la realeza merovingia es evidente, tanto en las atribuciones del rey como en el concepto de reino. Los medios de acceso al trono e incluso los elementos externos, como el séquito o la cabellera de los reyes. Pero entre sus recursos también perduran algunas características romanas, como las aduanas interiores. El principal recurso de la realeza son sus propiedades territoriales y, de manera secundaria, algunas multas judiciales impuestas por el tribunal de palacio. Desaparecen los cuadros de la administración romana, aunque perviva una burocracia notarial e incluso archivos y se emplee el latín como lengua de la cancillería. Se ha mantenido la unidad legislativa en lo tocante a derecho público, aunque no el privado, donde los germanos imponen el principio de personalidad de la ley: cada persona ha de hacer una professio legis o iuris para declarar a cual se atiene, antes de iniciar el proceso. La administración territorial respeta la unidad de mando. En la mitad sur, las civitates proporcionan el marco necesario para las unidades de mando territoriales y, en el norte, son los pagi (territorios, ciudades o colonias militares). En ambos casos, el comes ejerce todas las funciones de representación y delegación regias. En las zonas más germanizadas, los grafiones presiden las asambleas judiciales como misión más importante. El papel político de la administración eclesiástica creció, al desempeñar los obispos funciones que antiguamente correspondían a la aristocracia galorromana. Ejercen funciones de asistencia y protección, amparan la vida urbana, promueven obras públicas. Los reyes ratifican o promulgan los nombramientos episcopales y presiden los concilios. Las relaciones entre realeza y aristocracia fueron paradigmáticas de lo ocurrido en el conjunto de la Europa bárbara. Los descendientes de la aristocracia galorromana se van fundiendo con los grandes señores francos y esta aristocracia mixta domina los resortes de la vida política y la administración e impone sus intereses a la realeza. Carlos Martel afirmó el ascenso carolingio y fue reconocido como «duque de los francos», tras restablecer la unidad de su reino frente a sajones, frisones y alamanes.
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    María Isabel EspiñeiraCastelos 6 LOS BURGUNDIOS Ya en el siglo III intentaron cruzar el limes de los Campos Decumanos. En 406 marcharon hacia el Rin en la Germania Superior, acordaron un foedus con Roma y se convirtieron al arrianismo. Sus intentos de expansión hacen que Aecio envíe contra ellos a los hunos y la familia real es exterminada. Los burgundios se ven obligados a buscar otro foedus cerca de Ginebra. El período más floreciente tiene lugar con Gundobaldo, que manda recopilar el derecho burgundio. Lucharon al servicio de Roma para derrotar a Atila y contra los suevos en Hispania. Su reino se extiende desde la Champaña meridional al Durante. Se convirtieron al Catolicismo en 516. Sufrieron incursiones de los francos y los godos. Tras varios intentos fallidos los francos conquistan el reino de los burgundios con la victoria en la batalla de Autun (534). EL MUNDO INSULAR BRITÁNICO. CELTAS Y ANGLOSAJONES Hubo en el siglo V, en Britania, un abandono de todo lo romano y un renacer de lo celta como forma de defensa ante los ataques germanos. Desaparecieron casi todas las ciudades, salvo Canterbury, y alguna más al SE, así como el derecho y las instituciones clásicas, que fueron sustituidas por la manera de vivir de los celtas. Los bretones, sin embargo, conservaron el cristianismo como signo de identidad y muchos de sus jefes, por lo menos hasta el año 530, portaron títulos de la jerarquía imperial y conservaron la datación clásica, aunque se expresasen en céltico. Mientras tanto, los bretones de la isla sufrían los ataques no sólo de los germanos, sino también de los pictos y de los scotos irlandeses, que colonizaron lo que hoy es el País de Gales. El asentamiento de anglos, sajones y jutos se realizó a través de grupos tribales y los resultados políticos se plasmaron en tres niveles sucesivos: Grupos o tribus con un antepasado epónimo, como los Hastings de Sussex. Los subreinos, gobernados por underkings. Los reinos regionales, de los que Beda el Venerable dedujo la noción, no muy correcta, de heptarquía, en la que se diferencian las zonas de asentamiento de anglos (Nortumbria o East Anglia) y las zonas dominadas por sajones (cuenca del Támesis ); y finalmente la de los jutos (Kent, Hampshire o la isla de Wight) . Los reinos más importantes en la primera mitad del siglo VII eran Yorkshire y Bernicia, cuyo rey Edwin abrió el país al cristianismo irlandés. Otro reino importante era Lindsey, el actual Lincolnshire y Wessex. A lo largo del s. VII las confederaciones de reinos bajo la hegemonía militar de algún jefe se hicieron más frecuentes. La cristianización produjo cierta territorialización de las instituciones monárquicas entre los anglosajones, que se organizaban en torno a realezas guerreras y carismáticas, itinerantes y rurales. No legislaban, ni acuñaban moneda, ni tomaban decisiones importantes sin el consejo de sus sabios. Los asentamientos tribales parecen haber sido su forma de administración territorial hasta la adopción del shire o condado a finales del s. VIII, que se extendió durante todo el IX.
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    María Isabel EspiñeiraCastelos 7 ITALIA. DEL REINO OSTROGODO AL DOMINIO LOMBARDO La instalación de los ostrogodos en Italia, con el beneplácito de Bizancio, y el bautismo de Clodoveo fueron los factores principales, para organizar políticamente el Occidente mediterráneo, en el que Bizancio no intervendría directamente, al menos de momento (pero su poderío naval y la legitimidad política que representaban estuvieron presente siempre). Teodorico había recibido una educación como rehén en Constantinopla y conocía y apreciaba los usos romanos, sabiendo muy bien la fortuna que representaba para su pueblo asentarse en un país rico y aún bien administrado. Se empeñó en crear alianzas y gobernó en Italia sobre la base de un foedus en el que los ostrogodos guarnecían el país, viviendo de los productos de la annona. Sus posiciones principales eran Rávena, el valle del Po, Italia Central, Campania y parte de Dalmacia. No se mezclaban con la población romana y vivían frecuentemente en barrios separados. El reparto de tierras, realizado por el prefecto del pretorio, se refería sólo a las rentas, pero los ostrogodos, por lo general, no se dedicaban a la agricultura. Frente a los italianos, Teodorico aparecía como un vice-emperador, investido con títulos romanos. Residía en Rávena con un tren de vida imperial. Su desgracia fue no tener una sucesión adecuada ni suficiente apoyo tanto por parte de los romanos como de los germanos. La crisis del reinado se produce en los últimos años y la exaltación del arrianismo sería el pretexto para dejar una Italia dividida a la muerte del rey. La actitud de Bizancio, al buscar la alianza de los francos católicos, fue una de las causas de la crisis. Otra causa fue la inseguridad en la sucesión, pues entre 526 y 534 reinaría el niño Atalarico, bajo la regencia de su madre Amalasvinta. Su primo Teodato usurpa el trono y hace que intervengan los bizantinos. La llamada RECONQUISTA BIZANTINA fue una mera recuperación de los territorios y derechos a los que no se había renunciado legalmente y una revancha por las humillaciones sufridas a manos de los bárbaros. Su artífice fue Justiniano. La estrategia bizantina se basó en la magnífica flota con la que contaban y en los asedios y saqueos a ciudades. Belisario y Narsés fueron las principales figuras de la primera etapa de la conquista, que comenzó con el dominio del África vándala. La conquista de Italia se realizó a partir del año 535 mediante la toma de las bases necesarias para dominar la navegación en el Adriático y el Tirreno. La resistencia de los ostrogodos, mandados por Vitiges, fue mayor en zonas como Lombardía, Rávena o Rímini. En el año 540, cuando parecía que las conquistas habían concluido, Bizancio tuvo que enfrentarse a una crisis bélica general que puso de manifiesto la fragilidad de lo que se había logrado: • En África crecía la sublevación mauritana. • En Italia el caudillo ostrogodo Titila inicia una rebelión. • En la frontera danubiana había problemas con los búlgaros y los persas.
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    María Isabel EspiñeiraCastelos 8 Los bizantinos, que habían aprovechado la crisis del poder visigodo en Hispania para ocupar enclaves costeros en las islas del Mediterráneo, lanzan su gran ofensiva entre 549 y 554, año en que acaba la lucha. Las guerras en el occidente mediterráneo debilitaron militar y financieramente al imperio, que ya no pudo hacer frente a los ataques posteriores. La restauración de la romanidad era casi imposible después de las incursiones bárbaras y de la brutalidad de la guerra. La migración de los lombardos ocurrió a partir del año 586 en un escenario de agotamiento y devastación. Los lombardos se habían instalado en Panonia entre 527 y 546 y habían concertado un foedus con el emperador bizantino, pero la invasión de los ávaros en el 567 fue la causa de su emigración al mando del rey Alboíno. A pesar de la resistencia bizantina, fue tomada Pavía y desde allí se dispersaron por diferentes zonas: La zona que constituiría su reino, desde Friul hasta Toscaza. El ducado se Spoleto, en el centro oriental de la Península. Benvento y la costa adriática. La inicial barbarie lombarda impidió durante algún tiempo la consolidación de una política estable, aparte de hacer aún peor la ruina que padecía ya Italia. El Senado de Roma dejó de reunirse y a partir del año 592 no hubo cónsul. El rey Cleph instaló grupos militares en lugares como Pavía y Siena, expulsando a la población latina que todavía no había huido. Se mantuvo a ultranza el arrianismo lombardo y su ley germana. El proceso de asentamiento se consolidó con Authari, que comenzó a imitar los procedimientos administrativos de Bizancio y a dar demarcaciones territoriales a cada grupo mandado por su dux o gastaldo. El primer rey lombardo que aceptó el catolicismo privadamente fue Agilulfo, porque se había casado con una princesa bávara católica. Ariolado fijó la capital lombarda en Pavía, pero la permanencia del dualismo de regímenes legales y del arrianismo de los invasores hasta la unificación en el Concilio de Monza, hicieron que el proceso de unificación lombarda fuera lento. Perctarit dirigió un reino ya con instituciones de claro corte romano, al margen de las cuales quedaban los ducados de Benevento y Spoleto, cuyo titular Grimoaldo fue rey de Italia durante un tiempo. EL NORTE DE ÁFRICA. VÁNDALOS Y BIZANTINOS Después de Genserico y sus sucesores, cesa la represión religiosa con Trasamundo. Los vándalos conservan el arrianismo, la lengua óptica y el poder militar, pero no saben qué política seguir. Cuando se produzca la conquista bizantina, el reino vándalo desaparecerá por completo.
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    María Isabel EspiñeiraCastelos 9 EL ASENTAMIENTO DE LOS VISIGODOS. DEL REINO DE TOLOSA AL DE TOLEDO El reinado de Alarico se acaba con su muerte y la derrota de los visigodos por el rey franco Clodoveo en Vouillé (507). Los visigodos en masa emigran a Hispania. La intervención del ostrogodo Teodorico en 510 restablece un cierto equilibrio al hacerse cargo de la Provenza y conseguir que los visigodos conserven Septimania, con la ciudad de Narbona. Teodorico se hace cargo del gobierno de los visigodos como regente de su nieto Amalarico. Muchos ostrogodos se pasan a la Península y se realizan bastantes matrimonios mixtos. El asentamiento visigodo no alcanzaba la Bética, ni la zona Lusitana o Cartaginense, donde continuaban las aristocracias provinciales. Teodorico creó el cargo de Prefectus Hispaniarum, que mantuvo los órganos de administración propios del Imperio. En 526 comienza el reinado efectivo de Amalarico, que es asesinado en 531, extinguiéndose una estirpe dinástica y reafirmándose el poder de los señores gothorum que, junto con la antigua aristocracia provincial, imponen su criterio en la elección del rey. Ésta recae en Teudis, antiguo general ostrogodo de Teodorico, cuyo principal empeño fue preservar a Hispania del ataque de los bizantinos y francos. También amplía su dominio a Ceuta y la Bética. Abandona el régimen dual de gobierno y adopta un sistema administrativo y judicial unitario. A pesar de todo, los bizantinos intervienen en la guerra civil que enfrenta a Agila y Atanagildo, en la que vence este último, pero tiene que ceder una amplia franja de costa entre Cádiz y Valencia a causa de la ayuda recibida de Bizancio. En la Bética, el poder estaba en manos de la aristocracia, mientras que en el noroeste suevo hay un momento de esplendor y la conversión al catolicismo de los germanos, sobre todo por la intervención de san Martín de Braga. Atanagildo establece su sede en Toledo. A su muerte fue elegido rey Liuva, que asoció al trono a su hermano Leovigildo. Los reinados de Leovigildo y Recaredo marcan profundos cambios en la organización política y el primer apogeo del reino de Toledo.
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    María Isabel EspiñeiraCastelos 10 Leovigildo intentó la construcción de una monarquía según el ejemplo bizantino y unificar a toda la población bajo el arrianismo y en una misma ley: el Codees Revisus. Pero este empeño requería una base financiera, que el rey consiguió aumentando su tesoro a costa de los vencidos y los rebeldes. Incluye entre sus proyectos hacer hereditario el trono, por lo que asoció al mismo a sus hijos Recaredo y Hermenegildo. Desarrolló varias campañas contra los vascones, los bizantinos y la aristocracia del sur, recuperando Córdoba al vencer en Sevilla a su propio hijo Hermenegildo, que se había convertido al catolicismo. En 585 se anexiona el reino suevo. Pero la unidad confesional no vendría de la mano del arrianismo, como quería Leovigildo, sino del catolicismo, ya que Recaredo proclamó su conversión en el III Concilio de Toledo en 589. El nuevo rey seguía los mismos objetivos que su padre, pero lo hizo en torno a una aristocracia laica y eclesiástica y con el apoyo del episcopado. Como esto era a veces incompatible, intentó superar las dificultades con recursos fiscales y la capacidad militar del Estado. Además, reorganizó el imperio al modo bizantino, mantuvo la fiscalidad tardorromana y conservó la misma división provincial, con iudices o rectores provinciae al frente y los comites civitatis ,con funciones militares y civiles a la vez. Prácticamente todos los cargos eran ocupados por aristócratas. La conversión de Recaredo le dio más importancia al alto clero en orden a legitimar la propia figura del rey y a vigilar el recto funcionamiento de la administración. La historia de Toledo fue la de un tenso equilibrio a menudo roto entre el autoritarismo regio y los poderes aristocráticos. Uno de los mayores éxitos fue la conquista de la Hispania bizantina por Sisebuto y Suintila y la sujeción de los vascones, que culmina con la construcción de Olite por Suintila. En el plano interior, Sisebuto reprime el judaísmo. La intervención del rey en los nombramientos episcopales y el recorte del poder de la aristocracia explican los problemas que tuvo Sisebuto en sus años finales. Su sucesor, Suintila, también inició una política similar, pero hubo una conjura que llevaría al trono a Sesinando, con otro planteamiento en las relaciones con el clero y la aristocracia. Llevó a cabo el IV concilio de Toledo, donde se estableció el respaldo eclesiástico al rey electo y se obligó a todos, incluso al monarca, al acatamiento de las leyes y a que el rey no juzgara solo, sino en consensus publicum las causas de mayor importancia. El rey se obligó a no intervenir en las elecciones episcopales y los eclesiásticos aumentaron su ámbito de inmunidad. Más tarde, el V Concilio aseguraría la irreversibilidad de las donaciones y entregas de tierras hechas por el rey. El VI concilio dispuso sobre la estabilidad de los fideles regis en sus cargos públicos y bienes. Hubo una rebelión y ascendió al trono Chindasvinto, con 79 años. Actuó de manera enérgica y diezmó las filas de aristócratas mediante ejecuciones, destierros y requisas. Gracias a ello también incrementó el patrimonio regio, al que declaró inalienable, e intervino en los nombramientos episcopales. Se consideraba algo así como el Vicario de Dios.
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    María Isabel EspiñeiraCastelos 11 A Chindasvinto le sucede su hijo Recesvinto, que tuvo que sufrir la reacción a la forma de gobernar de su padre. En el VIII Concilio de Toledo el rey tiene que aceptar el mantenimiento de los privilegios judiciales de la aristocracia y reconocer la vigilancia de los obispos sobre la administración. Promulga el Liber Iudicum, que recogía y modificaba la legislación anterior, añadiendo muchas leyes nuevas. Pero las nuevas leyes no impidieron los desequilibrios políticos. Se reformó la administración, militarizándola por completo para aprovecharse de las fidelidades políticas y, además, porque se intentaba hacer todo a la manera de Bizancio. Los duces provinciae asumieron todas las funciones civiles y de Hacienda, además de las militares. Lo mismo ocurrió con los comites civitatis. Wamba fue el siguiente rey, elegido según las normas y que recibió la función regia de manos episcopales. Su mayor empeño consistió en asegurar la fuerza militar al servicio de la realeza, impidiendo que cualquier facción de la aristocracia la pudiera usar en su contra. De ahí su famosa ley militar en que regulaba el servicio obligatorio por parte de aristócratas y sus clientes y siervos. Ervigio completó esta ley y modificó también el Liber Iudicum, sobre todo en lo que se refiere a los privilegios judiciales de la aristocracia. Egica y su hijo Witiza tuvieron que afrontar la crisis más grave en un periodo de malas cosechas, peste bubónica, persecución de los judíos y fugas de campesinos esclavos. Se repiten las confiscaciones y purgas de los aristócratas y el poder real va menguando. En 710 es elegido rey Rodrigo, dux de la Bética, y al año siguiente sufre una aplastante derrota en la batalla de Guadalete frente a los bereberes. Entre el 713 y el 725 los musulmanes ocupan Hispania y las plazas de Septimania, sólo quedando fuera de su dominio algunas plazas del norte. En la Hispania visigoda, sobre todo a partir de Leovigildo, se consiguió un estado y ámbito jurídico comunes a toda la población, con peculiaridades sociales de los godos pero inspirado también en las formas del Bajo Imperio Romano o tomadas del ejemplo bizantino. El episcopado interviene activamente en la vida política con actos sancionadores y legitimadores del poder regio. Pero ni los reyes ni los eclesiásticos se escaparon a la fuerza que tenían los aristócratas godos, al poseer la tierra y el poderío militar: por eso el fenómeno pre-feudal fue muy temprano en Hispania. La aristocracia siempre se mantuvo integrada en el aparato estatal a través de su participación en el Aula Regia y otras instituciones. La falta de patrimonialización hereditaria del trono facilitó también la tendencia al dominio de los aristócratas.