El Imperio Romano se caracterizó por su autocracia y expansión territorial máxima bajo el gobierno de Trajano, alcanzando aproximadamente 6,5 millones de kilómetros cuadrados. A lo largo de su historia, pasó por diferentes dinastías, como la julio-claudia, la flavia y la de los antoninos, y experimentó divisiones políticas en el Bajo Imperio. La sociedad romana era estratificada en patricios, plebeyos y esclavos, y su economía se basaba en el trabajo esclavista y el comercio.