La industria española experimentó un lento desarrollo hasta principios del siglo XX debido a la escasez de materias primas y fuentes de energía, así como a la falta de inversión e innovación tecnológica. Entre 1955 y 1975, la industria creció rápidamente gracias a la liberalización de importaciones, mayor inversión y demanda, y bajos precios de la energía. No obstante, la estructura industrial se caracterizó por la coexistencia de pequeñas y grandes empresas, así como por su dependencia tecnoló