El integracionismo sostiene que todas las formas desintegradas están en realidad integradas y que la aparente desintegración es parte de un orden subyacente. La conciencia del ser interactúa con el tiempo y el espacio, proponiendo que el amor es la expresión coherente de esa unidad, mientras que las interpretaciones fragmentadas generan una ilusión de separación. La búsqueda de comprensión ante lo aparente es un viaje hacia el reconocimiento de la indivisibilidad del ser, más allá de las limitaciones del conocimiento humano.