El documento examina el arbitraje internacional como un mecanismo de resolución de conflictos entre estados y empresas, resaltando su evolución y función en la protección de inversiones de grandes potencias en países en desarrollo. Se argumenta que este sistema favorece a los inversionistas al intervenir en la soberanía de los estados, lo que ha llevado a numerosas controversias y tratados internacionales que consolidan esta práctica. Además, se discute la función de la Corte Internacional de Justicia en la resolución de disputas entre estados soberanos.