El documento discute cómo la ética de los padres influye en la constitución psíquica del niño. Los padres que pueden tolerar las diferencias y transmitir valores como la solidaridad promueven una complejización saludable en el niño, mientras que aquellos dominados por la pulsión de muerte conducen a la descomplejización. Los ideales coherentes y la proyección en un futuro permiten al niño desarrollar normas internas, mientras que un padre incoherente deja al niño sin una guía estable.