Las actitudes, valores y sentimientos están estrechamente relacionados e influyen en el comportamiento humano. Las actitudes son predisposiciones a responder de cierta manera ante personas u objetos, mientras que los valores son creencias que guían el comportamiento. Los sentimientos surgen de emociones y pueden determinar el estado de ánimo de una persona. Juntos, las actitudes, valores y sentimientos ayudan a comprender cómo las personas interactúan con el mundo.