El documento propone una metodología educativa para trabajar con grupos juveniles e infantiles a través del juego, enfatizando la importancia de reflexionar sobre actitudes y valores. Cada actividad debe tener propósitos claros y evaluables que se relacionen con el aprendizaje de valores, y se alienta a los animadores a promover diálogos constructivos. La metodología culmina en una evaluación donde los jóvenes establecen compromisos personales en torno a los valores discutidos.