Durante la economía feudal en Europa, a partir del siglo VIII, la agricultura fue la única fuente de riqueza y subsistencia, con un marcado predominio de comunidades autoabastecidas. El comercio se redujo drásticamente debido a la falta de excedentes alimenticios y la producción artesanal. La economía se organizó en torno a grandes propiedades rurales controladas por señores feudales, donde los campesinos trabajaban parcelas a cambio de productos y servicios.