La infertilidad provoca una gran angustia emocional, similar a enfermedades graves, afectando la autoestima y las relaciones personales. Históricamente, la falta de tratamientos limitó el mercado, pero con avances científicos, han surgido diversas soluciones tecnológicas, creando una nueva demanda. Actualmente, millones de personas en Estados Unidos padecen infertilidad, lo que ha generado un mercado creciente de tratamientos y alternativas de concepción.