La intensidad de entrenamiento es fundamental y puede influir en aspectos como el alineamiento y la técnica. Se relaciona directamente con la capacidad de adaptación del organismo y el principio de sobrecarga progresiva, donde se debe aplicar una carga suficiente para mejorar la fuerza o resistencia. Para un entrenamiento efectivo, es crucial ajustar la intensidad en función de las metas y realizar pruebas de esfuerzo adecuadas sin arriesgar la técnica.