Este documento describe la ira como una emoción que se manifiesta a través del resentimiento o la irritabilidad y genera cambios fisiológicos como el aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Explica que la ira puede clasificarse como pasiva o agresiva y describe el trastorno explosivo intermitente. Finalmente, sugiere que el tratamiento de la ira puede incluir terapia cognitivo-conductual y medicamentos para ayudar a las personas a reconocer y controlar los impulsos de ira.