Este documento resume los antecedentes históricos de la justicia penal internacional y la jurisdicción universal, desde los primeros tratados en el siglo XVII hasta la creación de la Corte Penal Internacional a finales del siglo XX. Figuras como Grocio sentaron las bases de la noción de crimen internacional y la idea de que ciertos crímenes graves podían ser juzgados bajo el principio de jurisdicción universal. La Corte Permanente de Justicia Internacional reconoció en 1927 que la piratería podía ser juzgada bajo este principio.