En la orilla del lago de Genesaret, Jesús enseñó a una multitud y luego realizó el milagro de pesca abundante, tras lo cual llamó a Simón Pedro y a sus compañeros a seguirlo como 'pescadores de hombres'. A pesar de sus dudas iniciales, Pedro obedeció la palabra de Jesús y experimentó su poder divino, lo que lo llevó a reconocer su indignidad. Este pasaje simboliza la vocación de los discípulos al apostolado y la misión de llevar la palabra de Dios a otros.