La psicología humanista surgió en los Estados Unidos en la década de 1960 como una tercera fuerza que se opuso al conductismo y al psicoanálisis. Sus principales representantes fueron Maslow, Rogers y May. Se basó en enfoques como la gestalt y la fenomenología y criticó el mecanicismo y determinismo de otras teorías. Tuvo como objetivo estudiar la naturaleza humana desde una perspectiva existencial que valorara la libertad, la conciencia y el potencial humano.