La consolidación del Estado Mexicano se logró a través de mejoras en las comunicaciones y el transporte como el telégrafo y los ferrocarriles, que unieron al país y acortaron las distancias. Esto transformó la vida en México, permitiendo una mayor educación y el surgimiento de una clase media. Sin embargo, también aumentó la desigualdad entre unos pocos ricos terratenientes y la mayoría de la población pobre.