Este documento describe tres principales ideologías políticas que prevalecían en una etapa: liberales, conservadores y radicales. Los liberales favorecían las libertades individuales y el capitalismo, con figuras como Locke y Adam Smith. Los conservadores buscaban conservar las costumbres y el autoritarismo, apoyando la monarquía. Los radicales proponían transformaciones sociales y políticas inmediatas basadas en ideas como el socialismo y la justicia social, con pensadores como Marx y Engels.