La madera está compuesta principalmente de celulosa, lignina y otros elementos. Para su uso, la humedad debe reducirse al 10-15% mediante secado natural o artificial. La madera es un material anisótropo cuya resistencia depende de la dirección de las fibras. Está sujeta a degradación por hongos e insectos si no se la protege con tratamientos químicos y un nivel constante de humedad.